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La crisis de los rohinyás en las Naciones Unidas

Un grupo de refugiados rohinyás se protegen de la lluvia en un campo en Bangladés, el 17 de septiembre de 2017.
Un grupo de refugiados rohinyás se protegen de la lluvia en un campo en Bangladés, el 17 de septiembre de 2017. REUTERS/Cathal McNaughton

La trágica situación de la minoría musulmana rohinyás en Birmania será discutida en la Asamblea General de las Naciones Unidas. La primera ministra de Bangladés, Sheikh Hasina, país a donde llegaron más de 400.000 rohinyás desde fines de agosto, está en Nueva York para hacer un llamado a la solidaridad internacional.

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En las últimas tres semanas más de 400.000 rohinyás buscaron refugio en Bangladés, al escapar de la violencia a la que son sometidos por las fuerzas armadas birmanas. El 25 de agosto pasado las milicias rebeldes rohinyás atacaron con machetes varios puestos de policías.

En represalias, los militares lanzaron una campaña de violencia que las Naciones Unidas describieron como de limpieza étnica en particular en el estado de Rakáin, fronterizo con Bangladés.

Las fuerzas armadas han sido acusadas de quemar los pueblos rohinyás, de ejecuciones extrajudiciales y de cometer violaciones en grupo, de acuerdo al testimonio de sobrevivientes y de organizaciones internacionales de derechos humanos.

Birmania, un país donde el 90% de sus habitantes son budistas, no reconoce como ciudadanos a los rohinyás, de profesión musulmana, a pesar que muchos de ellos han vivido en el país por generaciones. Los rohinyás son una minoría apátrida.

El gobierno de Bangladés anunció que construirá alrededor de 14.000 albergues para los rohinyás en su país, una cifra que no alcanza para mejorar la situación de uno de los mayores campos de refugiados en el mundo.

Las autoridades bangladesíes decidieron el sábado restringir la libertad de movimiento de los refugiados porque temen que huyan en masa hacia otras regiones del país.

Por su parte la Organizacón Mundial de la Salud empezó a vacunar a los niños --que representan 60% de los refugiados-- contra la rubeola y el sarampión.

Hasta ahora, Bangladés no había permitido que fueran sistemáticamente registrados los refugiados, pero ante la magnitud de la crisis, flexibiliza su posición y registra a los rohinyás, mediante fotos y huellas dactilares.

Del lado birmano, unos 30.000 budistas e hindúes han huido de sus pueblos, escapando de las violencias. Ahí también se organiza la ayuda humanitaria, administrada por las autoridades birmanas.

Con agencias

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