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La primera ministra arrasa en las legislativas. La oposición denuncia fraude

La Primera ministra Sheikh Hasina a la salida del colegio electoral tras depositar su voto en unas legislativas que la catapultaron a su cuatro mandato consecutivons legislativas
La Primera ministra Sheikh Hasina a la salida del colegio electoral tras depositar su voto en unas legislativas que la catapultaron a su cuatro mandato consecutivons legislativas Bangladesh Sangbad Sangstha/Handout via REUTERS

En un clima de violencia que dejó 17 muertos, las elecciones legislativas dan como vencedora a Sheikh Hasina. Su partido obtuvo 288 de los 300 escaños del Parlamento unicameral. Adorada por sus seguidores y acusada de haber girado hacia el autoritarismo, la controvertida jefe del gobierno bangladesí arranca su cuarto mandato consecutivo.

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La vida de Sheikh Hasina es indisociable de las turbulencias de su país. Hija del padre fundador de Bangladesh, que en 1971 lo llevó a la independencia de Pakistán y se convirtió en uno de sus principales dirigentes, Sheikh Hasina vivía en el exilio cuando los militares entraron a la residencia familiar y asesinaron a su progenitor, su madre y sus tres hermanos. En 1981, regresa a Bangladesh y se une a las filas de Khaleda Zia y su Partido Nacionalista de Bangladés (BNP) para luchar contra la dictadura militar. No obstante, una vez restablecida la democracia, las dos mujeres entraron en una implacable guerra fratricida.

En 1996 asume su primer quinquenio y en enero de 2009 regresa al poder en el que se mantiene hasta hoy. Según cifras del Banco Mundial Sheikh Hasina ha logrado en los últimos diez años sacar de la miseria al país de 165 millones de habitantes. Al mismo tiempo, la otrora opositora a la dictadura y defensora de la democracia es acusada de haber creado en Bangladés un sistema político autocrático.

Mientras sus partidarios la ven como una suerte de "madre de la humanidad” que acogió en el último año a más de setecientos mil rohingyas musulmanes huidos de la sangrienta represión en la vecina Birmania y que logró un robusto crecimiento económico del 6,3 % anual. Para sus detractores, por el contrario, la primera ministra es una política déspota enraizada en el poder, capaz de llevar a prisión a su emblemática rival y de aplastar a la oposición con detenciones masivas, desapariciones forzadas y leyes draconianas que amordazan a la prensa.

Debilitada y con una líder en prisión acusada de corrupción, la oposición denuncia haber llevado una campaña bajo el miedo y la intimidación asi como rellenos de urnas masivos y el encarcelamiento de 15.000 militantes desde el 8 de noviembre.

Pero para el presidente de la Comisión Electoral, K.M. Nurul Huda, los comicios fueron "un éxito", con una participación del 80% de los 104 millones de electores.

"No vamos a celebrar nuevas elecciones. No hay razón para ello", declaró a un grupo de periodistas. "Si se registraron incidentes en algunos centros de votación, debemos investigar. Pero por ahora no hemos recibido denuncias. Si recibimos, las examinaremos" puntualizó.

Organizaciones internacionales de defensa de derechos humanos deploraron el sábado, en un comunicado conjunto, medidas represivas que crearon un clima de miedo que pudo disuadir a los simpatizantes de la oposición de acudir a las urnas. Sheikh Hasina ha negado la existencia de estas medidas.

 

 

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