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Enfoque Internacional

‘Escalar el Everest se volvió un paseo turístico’, dice Juan Pablo Mohr

Audio 04:25
Foto tomada por el montañita Juan Pablo Mohr durante su escalada a la cima del Everest, mayo 2019.
Foto tomada por el montañita Juan Pablo Mohr durante su escalada a la cima del Everest, mayo 2019. Juan Pablo Mohr

Primer chileno en haber escalado el Everest sin oxígeno y sin sherpa (guía), Juan Pablo Mohr fue testigo de las largas filas a mediados de mayo para llegar hasta la cima de la legendaria montaña. Los turistas que pagan fuertes sumas de dinero son los que corren más riesgos, explicó a RFI.

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En este 2019 quizá se vaya a batir el récord de montañistas que han subido hasta la cima del Everest y que data del año pasado: 807 personas. Este éxito de afluencia viene acompañado de una cifra dramática: 11 muertos desde comienzos de año. Es una de las cifras más altas de decesos desde 2015.

La espera que acarrean los embotellamientos a más de 8.000 metros de altura puede ser muy peligrosa. Numerosos montañistas, en efecto, deben esperar haciendo fila. Al menos cuatro de los 11 decesos de esta temporada se atribuyen al atasco existente en la llamada "zona de la muerte". Estos atascos hacen perder un tiempo precioso y aumentan los riesgos de congelación, agotamiento y mal de altura.

Desde Katmandu, la capital nepalesa, Juan Pablo Mohr relató a RFI que no subió los dos días durante los cuales hubo más afluencia (21 y 22 de mayo), cuando se tomó la célebre foto de una larga fila esperando llegar a la cumbre de la montaña.

"Yo no hubiera podido hacer cumbre esos días porque yo escalo sin oxígeno y hubiera tenido que estar más de 18 horas. Por eso elegimos el día que no había tanta gente".

Para este experimentado montañista, la afluencia al “techo del mundo” está ligada al desarrollo del turismo.

"El Everest, más que una montaña, es un hito histórico. Esta montaña es la más alta. Ahora viene gente que no es montañista sino turistas. Ellos pagan para que les lleven todo lo que necesitan, por ejemplo el oxígeno. Van con varios sherpas que les van llevando el peso, como la carpa y la comida. Incluso les cocinan. Al final se convierte en un paseo turístico. Por eso uno ve esas colas gigantes y no se puede pasar".

Para esta temporada, Nepal había expedido 381 autorizaciones para escalar la cima del Everest; China, 140. Pero el número de personas puede duplicarse, pues hay que contar al menos un sherpa por cada autorización. Y todo ello, por supuesto, tiene un costo.

Desde hace algunos años, han surgido agencias de turismo especializadas que ofrecen escalar el Everest por 20.000 dólares, lo cual es una suma módica, teniendo en cuenta que la mayoría de la gente paga el doble e incluso hasta cinco veces más.

Ahora bien, ¿por qué, a pesar de los peligros ligados no solo a la altura sino a la afluencia, seguir escalando el Everest?

"¡Uf! Porque para mí la montaña es mi vida. Es lo que más me motiva, lo que más me hace feliz y me llena de energía para luego transmitirla a mi familia".

Juan Pablo Mohr se ha propuesto escalar cinco montañas de 8.000 metros sin oxígeno y sin guía para establecer un nuevo récord mundial. Ya ha completado cuatro: el Annapurna, el Manaslu, el Lhotse y el Everest.

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