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La crisis política revela el malestar de la juventud hongkonesa

Los manifestantes rinden un homenaje a Marco Leung, 'el hombre de amarillo', el 16 de junio de 2019 en Hong Kong.
Los manifestantes rinden un homenaje a Marco Leung, 'el hombre de amarillo', el 16 de junio de 2019 en Hong Kong. REUTERS/Athit Perawongmetha

La crisis política en Hong Kong, vinculada a un proyecto de ley de extradición actualmente suspendido, ya ha provocado cuatro muertes indirectas entre jóvenes de menos de 30 años. Al menos tres fueron suicidios, y la cuarta fue un accidente no aclarado.

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Con la corresponsal de RFI en Hong Kong, Florence de Changy.

Hasta ahora, cuatro muertes han sido claramente asociadas con el movimiento de protesta política de las últimas semanas en Hong Kong. La primera fue la de un joven, ahora apodado “el hombre de amarillo” por el impermeable que llevaba puesto, que se cayó de un edificio después de colgar una banderola que pedía el abandono total del proyecto de ley de extradición.

“El hombre de amarillo” se ha convertido en uno de los símbolos de esta crisis. Su muerte ocurrió el 15 de junio, justo después de la primera conferencia de prensa de Carrie Lam, la jefa del Gobierno, quien había anunciado la suspensión del proyecto de ley pero no su retiro total. Al día siguiente de este anuncio y de este primer drama, dos millones de personas salieron a las calles pacíficamente.

'Recordaremos al mártir Marco Leung'

Después de esta primera tragedia, tres suicidios fueron claramente reivindicados como reacciones a la actual crisis política, la falta de respuesta del gobierno y la falta de futuro para los jóvenes. Una juventud que se siente inexorablemente empujada hacia el modelo chino, que rechaza visceralmente.

Una ola depresiva

Como resultado de esta ola depresiva, todas las agencias y servicios de apoyo en línea reportan estar abrumados por las llamadas, que se quintuplicaron durante el mes de junio. La plataforma Open Up recibe hasta 450 solicitudes de ayuda por día, frente a las 60 u 80 que recibe normalmente.

Vivir en Hong Kong es particularmente estresante: además de la densidad de población (una de las más altas del mundo), Hong Kong también tiene la tasa de desigualdad más alta de todos los países o territorios desarrollados: el ascensor social dejó de funcionar hace al menos 20 años y los multimillonarios controlan ahora los principales sectores de la economía.

Según Paul Yip, director del Centro de Investigación y Prevención del Suicidio de la Universidad de Hong Kong, el proyecto de ley sobre las extradiciones es sólo "la gota que colma el vaso". Además, explica, otros jóvenes podrían tener ganas de unirse a las filas de los mártires de esta lucha, y las redes sociales pueden agravar el efecto de contagio.

La débil respuesta del gobierno

La actitud del gobierno no ayudó: Carrie Lam empezó por ignorar el problema y se negó a responder a las preguntas. Finalmente, el 5 de julio, el número dos del Gobierno, Matthew Cheung, dijo que el Gobierno se daba cuenta “de que mucha gente está descontenta en este momento” y pidió a las ONG que dedicaran más tiempo y recursos a la lucha contra la depresión.

'Aun cuando se siente desamparado, no se desespere'

La sociedad civil, por otra parte, se ha hecho cargo del problema. En las manifestaciones han surgido nuevos lemas, como “cada uno de nosotros es importante” y “atravesamos juntos los altibajos de la vida”.

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