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Hong Kong retira el proyecto de ley que provocó las masivas protestas contra Pekín

Carrie Lam, jefa del Ejecutivo hongkonés
Carrie Lam, jefa del Ejecutivo hongkonés REUTERS/Kai Pfaffenbach

La jefa del ejecutivo hongkonés retiró del polémico proyecto de ley sobre las extradiciones hacia China y que provocó un movimiento de protesta sin precedentes. Análisis con Fernando Delage, profesor del departamento de Estudios internacionales de la Universidad de Loyola de Sevilla, España.

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RFI: ¿Cuál sería su primera lectura sobre este anuncio de la la jefa del ejecutivo Carrie Lam?

Fernando Delage: El primer comentario sería que hay una voluntad por parte de Pekín. Naturalmente, la jefa ejecutiva del gobierno de Hong Kong, no puede haber hecho este anuncio sin el visto bueno de Pekín; traduciendo así una intención de calmar los ánimos. El ambiente se ha enrarecido y los manifestantes tienen mayores exigencias además de esta retirada formal, hay una crisis estructural de fondo.

Es lógico que en un contexto de guerra comercial y enfrentamiento estructural con Estados Unidos, China necesite un período de calma. Sobre todo de cara a la celebración, el primero de octubre, del 70 aniversario de la fundación de la República Popular. Es una conmemoración que no debe verse empañada por otros sucesos, sin olvidar el impacto que todo esto podría tener en las elecciones de Taiwán de enero próximo. Es una cuestión que también preocupa al gobierno chino en Pekín.

RFI: Al parecer este anuncio no ha sido suficiente para calmar los ánimos de los manifestantes, que según las primeras declaraciones, siguen "en pie de guerra".

Fernando Delage: Exacto, porque sus demandas van más allá de la retirada de esa ley y se ha creado un movimiento de protesta que revela un problema estructural de fondo, imposible de resolver. Es el choque de dos identidades distintas. Pekín y sobre todo la juventud de Hong Kong -es el mismo caso para la juventud de Taiwán- tienen que compartir una misma visión, un mismo relato del concepto de lo que significa China como comunidad política.

En este caso, la identidad y la legitimidad política, sólo puede basarse sobre una visión del mundo que es antidemocrática y contraria a los valores políticos liberales. Hay allí una cuestión de fondo que es ¿cómo se define la identidad China en el siglo XXI?

Y si la población de Hong Kong, sobretodo la más joven y la de la población de la República Popular, pueden compartir una misma identidad con los chinos. Es un problema estructural que no se puede resolver de manera instantánea, ni siquiera a medio o largo plazo.

RFI: Es una crisis local que se inscribe en un contexto global...

Fernando Delage: Efectivamente, también hay condicionantes externos que incluyen a terceros países, la reacción de Estados Unidos y en menor medida de Europa de Japón. La cuestión de Taiwán también es muy importante y tiene que ver también con ese choque de identidades y de valores políticos: entre democracia y autoritarismo.

Puede considerarse que los manifestantes han logrado algo y eso demuestra una voluntad de diálogo y entendimiento para enfriar la situación, pero no más allá.Tal vez se pueda liberar a los detenidos, crear una comisión de investigación sobre la brutalidad policial; todo eso es posible, pero reformas democráticas, eso ya me parece imposible. Salvo que cambie la República Popular China y hoy la situación es más bien la opuesta, de centralización del poder y dogmatismo ideológico

Sin que pueda descartarse dentro de una década, porque todo es posible, que la situación interna de la República Popular permita una cierta evolución política, pero al día de hoy, eso no está sobre la mesa

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