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China

China: Un 70° aniversario que cae en el peor momento

Desfile militar en la plaza Tiananmen en Pekín, el 1 de octubre de 2019.
Desfile militar en la plaza Tiananmen en Pekín, el 1 de octubre de 2019. Greg BAKER / AFP

En Pekín, desfile militar y ceremonias conmemoran el 70º aniversario de la proclamación de la República Popular China. Pero es un aniversario que llega en el peor momento, entre la guerra comercial, la desaceleración económica y las manifestaciones en Hong Kong.

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Con Stéphane Lagarde, corresponsal en Pekín.

Registros reforzados en los transportes, cámaras de reconocimiento facial en cada esquina, carreteras bloqueadas, Pekín se ha atrincherado para este 70º aniversario. Está prohibido pasear con cometas y cocinar en el centro de la ciudad.

"Trabajo aquí, pero el restaurante ya está cerrado. Estoy de vacaciones, no podemos usar el gas en la cocina. Hay gente que controla. No es bueno para los negocios, pero así es, todos los restaurantes de la zona están cerrados hasta el 2 de octubre. Y ni hablo de la pérdida de ingresos durante los días de ensayos", explica el chef de un restaurante de Pekín que dejó sus tareas culinarias para dedicarse a los videojuegos.

"Vivo en el barrio, tengo 84 años y cocinar con fuego está prohibido, pero no importa. Almacené platos cocinados. Comeré pan y fideos instantáneos", cuenta por su parte Jiang Shufen.

Celebraciones en medio de dificultades internas e internacionales

A pesar de las ceremonias previstas, este año el contexto está lejos de ser festivo. "Hoy hay 1.400 millones de chinos que en apariencia están callados. Pero los problemas internos están ahí: la desaceleración económica, la creciente brecha entre ricos y pobres... Sin mencionar los retos en la escena internacional: dudas sobre la iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda, la guerra comercial, las manifestaciones en Hong Kong. El poder se enfrenta a grandes dificultades. Y las maniobras navales en Qingdao en abril, o el desfile de este martes en la plaza de Tiananmen, dan la impresión de un regreso a los días de la ex Unión Soviética, lo que preocupa en el extranjero", comenta el politólogo Wu Qiang, ex profesor de la Universidad de Tsinghua.

Esta demostración de fuerza militar va acompañada de flores, fuegos artificiales y, en todas partes, el rojo bermellón de los eslóganes. El 70º aniversario es también una oportunidad para que el Partido Comunista Chino celebre su reinado a lo grande, destacando los grandes logros de sus dirigentes.

Este lunes, se agotaron las entradas para la película de propaganda Yo y la madre patria en su día de estreno. También había colas en las taquillas del Centro de Exposiciones de Pekín, convertido en un museo de los primeros 100 éxitos de la China popular en los ámbitos industriales, científicos, deportivos y militares. "Vinimos de la provincia a visitar este museo porque quiero dar a mis hijos una educación roja", explica una madre que dice "soñar" con que su hijo se convierta en un miembro del partido más grande del mundo.

Con la transición al capitalismo rojo, China se ha modernizado considerablemente. En la actualidad, cuenta con la mayor red de trenes de alta velocidad del mundo y multiplica los avances tecnológicos. Al mismo tiempo, la economía se ralentiza y la tímida reanudación de las negociaciones comerciales con Estados Unidos aún no eliminó la desconfianza entre Pekín y Washington.

En Hong Kong, "un día de confrontación"

La región administrativa especial de Hong Kong tiene otro relato para este 70º aniversario. El 1 de octubre fue incluso rebautizado "día de la tragedia nacional" por una parte de los manifestantes.

"Este día nacional se convirtió en una especie de moneda de cambio cuando se negoció con la China continental. Y después de 1997, esta fecha no fue algo político para la mayoría de los hongkoneses. Por supuesto, el ejecutivo quiso politizar el evento, convertirlo en algo glorioso. Pero hasta 2014, diría que para el pueblo de Hong Kong, la fiesta nacional era, ante todo, una cuestión de dinero. Debido a que traía a muchos turistas continentales a Hong Kong, se llamaba la Semana de Oro", analiza Elthon Chan, profesor de Ciencias Políticas en el Yale-NUS College de Singapur. 

"Pero las cosas cambiaron con el tiempo. Con el Movimiento de los Paraguas hace cinco años, Hong Kong ha recuperado su voz. Y hoy la fiesta nacional ya no es una oportunidad de negocio, sino un día de confrontación, de conflicto identitario", agrega Chan.

En Hong Kong, los manifestantes prometieron hacer todo lo posible para arruinar la fiesta.

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