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China

China impone la censura ante el descontento ciudadano por la gestión del coronavirus

Policía china en Wuhan el pasado 24/01/2020.
Policía china en Wuhan el pasado 24/01/2020. AFP / Hector Retamal

Pekín tomó la decisión de enviar hasta 300 periodistas a Wuhan para que informen sobre lo que sucede.  Aunque en las últimas semanas el Gobierno chino había permitido que la información fuera más libre de lo usual, las críticas por la gestión de la situación han aflorado  y se ha vuelto ha imponer la censura.

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¿Cuántas personas han fallecido realmente en Wuhan a causa del coronavirus? ¿Reflejan las listas oficiales la realidad de la gravedad? Son preguntas que pleanean sobre la situación que vive el país a partir del desbordamiento de centros hospitalarios. Según relata la publicación china Caijing, en los hospitales ingresan los casos más graves y mientras que envían al resto a sus domicilios con la orden de someterse a una cuarentena estricta, y esperar. Muchos de los cuales, sin embargo,  terminan falleciendo. Estos fallecidos no son incluidos en las listas oficiales. El reportaje en el que esta revista china contaba esta realidad ha acabado desapareciendo de su página web, y no es un caso aislado.

El pasado domingo se reunió por segunda vez en solo ocho días el Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista, quienes parecen haber decidido tomar las riendas de la situación a nivel informativo. Y se ha acabado imponiendo la línea de la censura. Aunque en las últimas semanas el Gobierno chino había permitido que la información fuera más libre de lo usual, las últimas fueron demasiado, las críticas por la gestión de la situación han aflorado  y se ha vuelto ha imponer la censura. Mientras ocurría esto, las redes ardían por el destape de las irregularidades en torno a la entrega de material médico. Una oleada de vídeos que denunciaban la precaria situación de los hospitales en el foco de la infección, que ya ha contagiado a más de 20.000 personas y ha matado a 426. Muchos de estos datos ya han desaparecido de Internet y para contener la lluvia de noticias, Pekín tomó la decisión de enviar hasta 300 periodistas a Wuhan para que informen sobre lo que sucede. 

Las redes destapaban también durante los últimos días de la semana pasada irregularidades en el reparto de donativos de máscaras y otro material protector. Salían a la luz denuncias de que la Cruz Roja china, un organismo estatal no afiliado con la Cruz Roja Internacional y que arrastra una pésima reputación de corrupción, los desviaba hacia los altos cargos de la zona o centros médicos dudosos, lejos de la línea de frente contra la enfermedad.

La revista Caixin, uno de los medios privados de mayor renombre en China, y que ha sido estos días una de las publicaciones más combativas, publicaba este martes un editorial de llamamiento a la transparencia. “Pedimos transparencia a lo largo de todo el proceso. La transparencia debería de reflejarse en todos los aspectos de la investigación científica, tratamiento médico y despliegue de personal y material

Para el Gobierno chino esto está siendo una prueba a nivel sanitario, económico y también social. El propio Gobierno de Pekín ha admitido que continúan los problemas de suministros médicos para Wuhan y el resto de ciudades en cuarentena, que acumulan cerca de 50 millones de personas desde que se sumase Wenzhou, la única fuera del foco de la infección

 

 

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