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Coronavirus

Pekín y su 'diplomacia de las mascarillas'

El presidente chino Xi Jinping 10 de febrero de 2020.
El presidente chino Xi Jinping 10 de febrero de 2020. Xinhua via REUTERS

Cuando estalló la epidemia de coronavirus, Pekín prohibió la exportación de mascarillas y compró los stocks disponibles en varios países. Ahora que comienza a superar la crisis sanitaria, el gobierno chino envía millones de ellas, gratuitamente, a numerosos países, incluido sus rivales como Estados Unidos.

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Cuando China comienza a superar la crisis del coronavirus, su gobierno trata de lucirse distribuyendo gratuitamente mascarillas no solamente a sus aliados, sino también a sus rivales, incluido Estados Unidos. Es lo que algunos expertos en relaciones internacionales denominan “la diplomacia de las mascarillas”. 

El miércoles, por ejemplo, China entregó un millón de mascarillas a Francia. Pekín había prometido el envío de 2 millones de mascarillas quirúrgicas, 200.000 máscaras de tipo N-95 y 50.000 pruebas de detección. 

Antes de la pandemia, China monopolizaba el mercado de mascarillas de protección: 50% de la producción mundial. Hace dos meses, cuando estallaron los primeros casos en Whuan, ciudad epicentro del Covid-19, las autoridades chinas también prohibieron su exportación. 

China, primer país afectado por el coronavirus, fue también el primero que prohibió las exportaciones. 

Compañías canadienses y estadounidenses, cuyas fábricas están instaladas en territorio chino, tuvieron que plegarse a la norma. Pekín, adicionalmente, se apoderó de las existencias de mascarillas disponibles en varios países, importándolas masivamente de Japón, Estados Unidos, Vietnam, Tanzania y Kenia. 

Una semana después de iniciarse el confinamiento en Whuan, Pekín importó cerca de 56 millones de mascarillas. Veinte millones de ellas se utilizaron solamente en la jornada del 30 de enero. Las importaciones y las normas impuestas por Pekín desequilibraron un poco más ese mercado, fuertemente dominado por los chinos. 

China produce en este momento 200 millones de mascarillas diarias, lo que representa 20 veces mas que a comienzos de febrero. Este salto espectacular de la producción se explica por la reconversión que han efectuado algunos industriales, entre otros, algunos fabricantes de zapatos, teléfonos móviles y autos eléctricos. Todos ellos se se dedican ahora a la producción de mascarillas gracias al respaldo financiero del gobierno. El propósito es fortalecer lo que el gobierno denomina “ejército de mascarillas”.

China produce sobre todo las mascarillas de cirugía, las que todo el mundo, con razón o sin ella, considera que son un escudo eficaz contra el coronavirus: 2 millones al día. Los chinos tienen en cambio muchas dificultades para aumentar la producción de mascarillas más sofisticadas tipo N95 o PP2 cuya protección es mayor. 

Estas últimas son las que deben portar obligatoriamente los médicos y el personal paramédico a fin de evitar las contaminaciones. De éstas, las más escasas, China solo fabrica diariamente 600.000. 

Aumentar la producción de este tipo de máscaras es la prioridad número uno en este momento. Francia, Italia, Estados Unidos, Alemania, están en ese empeño. Las fábricas están funcionando al máximo para lograrlo. La OMS recomendó aumentar la producción de mascarillas de protección en un 40% para enfrentar las necesidades actuales. 

Pero cuando la demanda se ha disparado por la pandemia, al mismo tiempo hay una lluvia de restricciones a las exportaciones provenientes de los países que todavía conservan una capacidad de producción: India, Tailandia, Corea del Sur, Italia, Francia, Alemania, Kenia, Indonesia, entre otros. Todos estos países han privilegiado además sus necesidades nacionales. 

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