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Mundo Ciencia

El guáimaro, un árbol para ayudar en la lucha contra el cambio climático

Audio 14:59
El guáimaro puede medir hasta 30 metros de altura,  crece en los ecosistemas secos tropicales.
El guáimaro puede medir hasta 30 metros de altura, crece en los ecosistemas secos tropicales. Fundación Nativa

El guáimaro es un árbol singular que crece en América Central y también al norte de Colombia. Este majestuoso árbol es capaz de captar el CO2 del aire para luego depositarlo en la tierra. Una característica que podría ayudar en la lucha contra el cambio climático. Una pista a seguir a unos días de que empiece la COP21.

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Un reportaje de Christine Siebert en la Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia.

Su nombre en latín es Brosimum Alicastrum, y en lengua kogi Meiwa. Pero este árbol es mejor conocido como guáimaro y crece en los ecosistemas tropicales secos, en algunos lugares de Centroamérica pero también en la Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia. Una región de una gran biodiversidad, aunque desgraciadamente, los cultivos de marihuana y de coca han destruido una gran parte de este rico ecosistema. También el guáimaro ha sufrido y hoy en día existen pocos especímenes. 

Comunidades amerindias buscan rescatar el guáimaro del olvido

Desde hace algunos años existe un interés creciente por este árbol. Christine Siebert, periodista de RFI, fue a la Sierra Nevada de Santa Martha, al norte de Colombia, donde viven varias comunidades amerindias, entre ellas, los arhuacos y los kogi. Ella comenzó su recorrido en un lugar recóndito de la selva llamado Gumaque o Savana Culebra. Aquí conversó con Claudia Via Fani Estore, indígena arhuaca y maestra de primaria. Claudia recuerda que este árbol, cuyos frutos son altamente nutritivos, era sumamente apreciado por sus antepasados: “Guáimaro es un árbol grandísimo, de montaña, cuenta mi mamá que cuando era niña, mi abuela recogía muchos guáimaros, los secaba como café, y después los cocinaban con carne de chivo. Ésa era la comida típica, es un árbol que nos da como fuerza”.

Un árbol singular

El fruto del guáimaro, que son como unas bayas parecidas al café, es altamente nutritivo, y en la época de los mayas, este árbol, junto con el maíz, era el que proveía el alimento principal de esta civilización.

Pero actualmente quedan muy pocos guáimaros, ya que por años ha sido explotado por su preciada madera. Sin embargo, desde hace unos años se está tratando de rescatar este árbol por sus características singulares, por un lado sus raíces crecen a gran profundidad, lo que le da una gran capacidad de resistir a las sequías y a los incendios y por otro, puede absorber el CO2 de la atmósfera para luego, en vez de que sea absorbido por el árbol, es depositado en la tierra.

Fundación Nativa

En el pequeño poblado de Palomino, a las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta, está la sede de la fundación Nativa creada por Franz Kaston Florez, veterinario colombiano especialista en la fauna salvaje de esta región. Esta fundación realiza biovisitas a la región y trabaja con la comunidad kogi en varios proyectos, entre ellos, el de plantación de guáimaros en esta reserva de la biósfera cercana a la costa del Caribe de Colombia y que los amerindios consideran el corazón del mundo.

Entrevistados: Claudia Via Fani Estore, indígena arhuaca y maestra de primaria en Gumaque, Franz Kaston Florez, veterinario especialista en la danta (un tapir en vías de extinción) y presidente de la Fundación Nativa, el kogi Juan Nuevita, Carlos Fernández Rueda “Cayo”, agricultor ecologista, la bióloga Mónica Florez, el mamo arhuaco Manuel y Pedro Hernández, maestro de primaria de Gumaque.

 

 

 

 

 

 

 

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