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Salud y bienestar

Las células dendríticas, los centinelas de nuestro cuerpo

Audio 12:02
Las células dendríticas, presentes en la piel y mucosas, cambian de función al encontrarse con un intruso.
Las células dendríticas, presentes en la piel y mucosas, cambian de función al encontrarse con un intruso. © G. Faure-André et A-M. Lennon / Institut Curie

Gracias a las células dendríticas los humanos podemos vivir en un mundo no estéril. Investigadores del Institut Curie en París han hecho nuevos hallazgos sobre estos guardianes de nuestro cuerpo que se encuentran en la piel y en las mucosas. Un complejo sistema de defensa que permite identificar a los intrusos para luego destruirlos.

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Estas células, presentes sólo en organismos superiores como los mamíferos, permiten primero reconocer y luego destruir los patógenos. Desde hace varios años, el Institut Curie en Paris, estudia los mecanismos de estas células. Ana Maria Lennon Duménil dirige aquí un laboratorio especializado en inmunología celular: “estas células tienen un rol de vigilancia y si detectan algo peligroso, como un virus o una bacteria, van a “activarse”, (van a comerse un pedazo del intruso) y lo van a transportar hacia el ganglio linfático más cercano para activar los linfocitos”.

De centinela a célula migratoria

La célula dendrítica va a cambiar de función, de ser “centinela” pasa a ser una célula “migratoria”. Lo que los científicos del Institut Curie estudiaron fue cómo esa célula, de estar ‘paseándose’ por la piel, buscando intrusos, se activa y cambia su velocidad.

Pablo Vargas, Doctor en Inmunología, fue una de las personas que encabezó estos experimentos: “descubrimos que cuando las células dendríticas están migrando en su función de centinelas al sistema inmune, tienen una cierta maquinaria que les permite al mismo tiempo que se mueven, comerse las bacterias y una vez que las células se activan, la maquinaria cambia, despierta la capacidad de comerse las bacterias y ahora dedican toda su energía a migrar y esa transición entre ser centinela y migratoria, esta maquinaria es la que describimos  y puede tener aplicaciones a nivel médico, porque si uno entiende cómo se mueve la célula dendrítica, uno puede llegar a predecir y a modificar el inicio de la respuesta inmune”.

Futuros tratamientos antitumorales

Lo que se estudió fue pues cómo la célula dendrítica, una vez que se activa, modifica su velocidad para llegar lo más rápidamente posible al ganglio linfático. Algo increíble cuando se tiene en cuenta el terreno denso en el que se mueve.

Estos nuevos hallazgos en torno a las células dendríticas podrían ser útiles en el futuro, sobretodo en tratamientos antitumorales.

Entrevistados: Ana María Lennon-Duménil, directora de investigación y Pablo Vargas, Doctor en Inmunología, ambos del Institut Curie en París.

 

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