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Vida en el Planeta

Las abejas celebran su día bajo amenaza

Audio 04:32
El cambio climático también es un factor de riesgo para los polinizadores.
El cambio climático también es un factor de riesgo para los polinizadores. ®SumakKawsay

Alrededor del 75% de los cultivos alimentarios del mundo dependen de la polinización animal. Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), las especies actuales se enfrentan a tasas de extinción de 100 a 1000 veces más altas de lo normal debido a las actividades humanas.

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Aspirando a responder a estas alarmantes estadísticas, los activistas de Slow Food quieren utilizar el Día Mundial de las Abejas para sembrar plantas y árboles cultivados orgánicamente y así favorecer la supervivencia de los insectos polinizadores.

La movilización mundial se pondrá en marcha en línea, utilizando los hashtags #onetreeforahive, #plantoneforpollinators y #slowtreesforbees.

"Somos diferentes grupos de ciudadanos convencidos de que hablar del mundo de las abejas y los polinizadores es esencial para observar, aprender, medir y proteger la biodiversidad, a la vez que se destacan los conocimientos tradicionales, antiguos e indígenas sobre prácticas agrícolas sostenibles. Sabemos que una gran cantidad de flores orgánicas a lo largo de la temporada de floración es un corolario de polinizadores sanos, por lo que invitamos a la gente a actuar", explican la apicultora de Florida Jennifer Holmes, el apicultor de California Terry Oxford y el italiano Guido Cortese, coordinador de las actividades de Slow Food para el Día Mundial de la Abeja.

"Los bosques y las tierras silvestres se están eliminando a un ritmo cada vez mayor, la agricultura se intensifica y su territorio se expande, mientras las ciudades crecen. Los polinizadores como la abeja representan algunas de nuestras especies más importantes. La polinización permite que las plantas se reproduzcan, proporciona los frutos, semillas y hojas de plantas que comemos, y gran parte de la flora en nuestro entorno natural, jardines y parques", declaró, desde Perú, a RFI Ysa Calderón, fundadora de la iniciativa de emprendimiendo ambiental, Sumak Kawsay y coordinadora nacional de la Red de Jóvenes de Slow Food, Perú (SFYN).

"Depende de nosotros trabajar juntos y proteger a las especies en peligro de extinción y amenazadas como las abejas", añade Calderón.

Productos de Sumak Kawsay provenientes de sus panales.
Productos de Sumak Kawsay provenientes de sus panales. ®SumakKawsay

Representantes de los Estados miembros de la UE se reunen este 20 de mayo para debatir el establecimiento de criterios para evaluar los efectos tóxicos, a través del documento de orientación sobre las abejas, elaborado por la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) en 2013.

Sin embargo, la EFSA sólo aplicó los nuevos métodos de evaluación a tres neonicotinoides (imidacloprid, tiametoxam y clotianidina), que fueron prohibidos en la UE en 2018.

Hasta la fecha, los gobiernos nacionales europeos no han apoyado el uso del documento de orientación de 2013 en todas las demás decisiones sobre plaguicidas. El Defensor del Pueblo Europeo ha reconocido recientemente la opacidad del proceso de adopción de estas nuevas pruebas de evaluación, ya que la Comisión se ha negado a hacer públicas las posiciones de los Estados miembros.

Slow Food aboga activamente por la plena aplicación del Documento de orientación y forma parte de una coalición de organizaciones de la sociedad civil que pide a los responsables de la toma de decisiones que salven a las abejas y que sean más transparentes en el proceso de evaluación de riesgos.

La última acción conjunta se celebró el 9 de mayo en siete capitales europeas: apicultores y grupos ecologistas presentaron una petición firmada por más de 230.000 europeos al Ministro de Agricultura de su país, en la que pedían que se mejorara el proceso de pruebas de todos los nuevos plaguicidas a escala europea.

El grupo italiano de apicultores y activistas de Slow Food expresó estas preocupaciones al Ministro de Agricultura de Roma y, en preparación para la reunión de Bruselas, pidió al gobierno italiano que protegiera eficazmente a las abejas de los pesticidas nocivos.

A Slow Food le preocupa que, a falta de normas estrictas de seguridad, se sigan utilizando muchos plaguicidas para matar abejas, y que otros estén entrando en el mercado, lo que hace que la prohibición de tres neonicotinoides, tan aplaudida el año pasado, sea totalmente innecesaria.

Es una certeza para Slow Food: para salvar a las abejas, la UE no sólo debe prohibir tres pesticidas que matan abejas, sino todos ellos.

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