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"Una pena", dicen hinchas ingleses y franceses tras la anulación por el tifón

El seleccionador de rugby de Francia, Jacques Brunel (drcha), y el responsable de prensa, Lionel Rossigneux, abandonan el hotel del equipo de Kumamoto, Japón, el 10 de octubre de 2019
El seleccionador de rugby de Francia, Jacques Brunel (drcha), y el responsable de prensa, Lionel Rossigneux, abandonan el hotel del equipo de Kumamoto, Japón, el 10 de octubre de 2019 AFP
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Tokio (AFP)

"Decepcionante, una pena". En Tokio, aficionados franceses e ingleses expresan su frustración pero intentan mantener la sonrisa este jueves tras la anulación del partido entre ambas naciones, como consecuencia de la llegada de un potente tifón el sábado en la capital japonesa.

No pierden el norte... Sentados en la terraza del café-restaurante del santuario Meiji, importante sitio turístico de Tokio, se toman ya su segunda cerveza cuando la tarde comienza apenas. Tal vez la mejor manera para Chris, su hermano Age y sus amigos Will, Rich y Peter, originarios de Gloucester y que tienen todos entrada para el partido, de olvidar que han "hecho un tan largo viaje, recorriendo 10.000 millas (16.000 km) para un partido anulado".

"Es decepcionante, verdaderamente una pena", resume Age. Chris, que vive en Baréin, no la toma con Japón, "un país formidable", aunque regularmente confrontado a los riesgos naturales, pero que afirma que "era tal vez la peor temporada del año". "Habrían podido aplazar el partido, no simplemente anularlo", añade Will.

Catherine, guía turística francesa instalada desde hace una veintena de años en Japón, culpa al dinero.

"¿Por qué la Copa del Mundo es en este momento cuando todo el mundo sabe que hay tifones? No lo comprendo. ¿Por qué los Juegos (de 2020, también organizados en Tokio) son en pleno verano cuando todo el mundo se va a morir de calor? Money is money... Es una pena", dice molesta la parisina.

- ¿Qué hacer durante el tifón? -

Uno de sus clientes, Jean-Philippe Deschamps, un empresario de Toulouse que espera traer carne de Kobe a sus establecimientos, se quedará sin el partido.

"Estoy decepcionado, un partido de rugby al otro lado del mundo contra los ingleses, era un momento enorme a compartir", afirma.

Pero podrá consolarse en Oita, donde irá para ver a los Bleus desafiar a Gales o Australia en cuartos de final el 20 de octubre.

En Odaiba, una isla artificial de Tokio en la que fue construido un parque de atracciones, Laurent Poly, de 31 años, tiene la impresión de que le han tomado el pelo. Además de perderse el partido, difícil de organizar un plan B.

"No sabemos mucho lo que hay que hacer durante el tifón, ya que no sabemos demasiado a qué va a parecerse", dice el parisino.

En la estación de Shibuya, nudo ferroviario mayor de la capital japonesa, Simon y Angela Learey, una pareja británica, que vive en Sídney, también están "muy decepcionados" pero mantienen la sonrisa.

"Solo estamos aquí para cuatro días. Era el único partido que podíamos ver", suspira Simon, que recibió las entradas como un regalo por su 60 aniversario.

"Hemos tomado días de vacaciones para venir aquí. Las vacaciones son algo precioso", se queja Angela. "Y además, los billetes de tren para Kyoto, la antigua capital de Japón, famosa por sus templos budistas, son caros".

- 'Ocurre a menudo' -

Paul Moore, otro inglés de 61 años, que vive en Hong Kong, estima que World Rugby (la federación internacional) tomó la buena decisión.

"Estoy acostumbrado a los tifones, por lo que sé que no pueden tomar el riesgo de que algo grave ocurra", dice.

Felizmente para él, ya ha visto seis partidos con sus amigos, incluido el Inglaterra-Argentina (39-10).

"No se sabe nunca si un tifón va verdaderamente a golpear fuerte pero éste es un supertifón", insiste Paul.

Los tokiotas no parecen preocuparse por el momento, enfrascados en sus ocupaciones habituales en la avenida Omotesando, los Campos Elíseos de la capital japonesa.

Natalie, empleada en Harry, un café de animales donde se puede acariciar a erizos, tiene previsto ir al trabajo el sábado.

"Esto pasa bastante a menudo, pero nunca he tenido la experiencia de un gran tifón", sonríe esta australo-japonesa de 19 años. "Será probablemente un día normal a menos que las cosas vayan verdaderamente mal la víspera (el viernes). Tienen que ir muy mal las cosas para que todo se pare en Tokio".

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