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Carrusel de las Artes

La obra de Chagall, entre guerra y paz

Audio 05:21
"Paisaje azul", Marc Chagall, 1949.
"Paisaje azul", Marc Chagall, 1949. © ADAGP, París 2013/CHAGALL

El Museo de Luxemburgo de París presenta una vasta retrospectiva del artista ruso naturalizado francés que muestra la conexión de Chagall con los acontecimientos de su época.

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Marc Chagall vivió casi 100 años y fue un testigo sensible y lúcido del siglo XX. Sus ojos vieron los estragos de las dos guerras mundiales, su corazón conoció el dolor del exilio pero también el deleite la paz. El Museo de Luxemburgo acoge en sus salas una vasta retrospectiva de este artista, bajo el nombre "Chagall, entre guerra y paz”, que pone en evidencia la profunda conexión del artista con su tiempo.

“La idea es recorrer una parte del siglo XX de la mano de Chagall y ver cómo su pintura fue influenciada por los eventos políticos que él vivió. Pero al mismo, el lado más autobiográfico y personal de su obra. En las piezas de esta exposición hay esa mezcla entre lo vivido y lo sentido, y las consecuencias de todo esto en su propia vida”, explicó a RFI Laure Dalon, una de las responsables de la muestra.

Los primeros cuadros y dibujos de esta exposición muestran hasta qué punto Marc Chagall se vio profundamente afectado por la experiencia de la guerra. Su ciudad natal, Vitebsk es una ciudad-guarnición donde el pintor se ve confrontado a una brutal realidad. Su pincel da forma a soldados heridos, mujeres de luto, campesinos y ancianos huyendo. Luego, París y el sueño de libertad.

Una sección de la muestra presenta las pinturas bíblicas.
Una sección de la muestra presenta las pinturas bíblicas. © Reuters

La muestra que presenta el Museo de Luxemburgo consagra una sección entera a las pinturas e ilustraciones bíblicas de Marc Chagall, un conjunto que muestra el estrecho vínculo entre el arte y las raíces judeo-rusas del pintor. En 1931, Chagall emprende un viaje a Palestina, experiencia que supone una conmoción plástica y espiritual.

“La figura de Cristo en la cruz es recurrente y sabemos que para Chagall esta imagen era una metáfora del destino del pueblo judío. Para él la guerra era un sinónimo de la masacre de su pueblo. La paz, en cambio, está asociada en todo su trabajo a la figura de la pareja. Bella, su primera esposa, aparece en muchos lienzos así como sus compañeras posteriores. La paz y la serenidad están vinculadas al amor”, agregó Dalon.

Otra característica típica en la obra de Chagall es su conexión con lo onírico. En muchos de sus cuadros conviven figuras humanas, animales y seres híbridos, algunos de pie otros suspendidos, lo que confiere un carácter surrealista. Y sin embargo, el pintor reivindicó una conexión plena con la realidad.

Al final de su vida, Marc Chagall regresó a Francia, donde su obra recobró serenidad y luminosidad. Su obra, compleja y variada, no pertenece a un género en particular. Más bien, es una expresiva crónica de la historia de la humanidad y un reflejo de su intimidad más profunda.

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