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Carrusel de las Artes

Brujas, demonios y monstruos en el Museo de Orsay

Audio 05:55
Le cauchemar, Johann Heinrich Füssli.
Le cauchemar, Johann Heinrich Füssli. © Bridgeman Art Library

El Museo de Orsay presenta una espeluznante muestra en sus salas dedicada al llamado "Romanticismo negro", una corriente de pensamiento nacida en el siglo XVIII. "El ángel de lo raro" es el título de esta exposición que reúne vampiros, demonios y brujas.

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Amantes de "Harry Potter" o de "Crepúsculo", he aquí una exposición que podrá satisfacer los gustos más macabros. Monstruos, vampiros y espectros son los espantosos protagonistas de esta exposición que toma prestado el título de un cuento fantástico de Edgar Allan Poe. "El ángel de lo raro" es una síntesis de las más destacadas expresiones del romanticismo negro en las artes visuales europeas entre los siglo XVIII y XX. Una muestra que pone en evidencia el interés por lo fantástico o lo siniestro de los artistas de la época.

“El romanticismo negro no es un estilo sino una corriente de pensamiento, que buscaba representar a través del arte todo lo que escapa al control, a la razón o al mundo organizado. Vemos por ejemplo, el tema de la naturaleza desencadenada y aterradora que representada por las tormentas, los terremotos, el Apocalipsis. Pero también nuestra naturaleza interior, con todo lo negro que puede haber en nosotros, nuestros impulsos de poder, de posesión así como nuestros sueños más oscuros, pesadillas o sensaciones irracionales que escapan a nuestro dominio”, explicó a RFI Côme Fabre, del departamento de pinturas del Museo de Orsay.

En esta muestra, brujas y demonios de todo tipo toman posesión de los lienzos de Goya, Füssli, Delacroix, Magritte o Dalí. Pero también obras cinematográficas actuales de Luis Buñuel, o las del maestro absoluto del misterio y de la intriga, Alfred Hitchcock. Si hoy en día, la industria del entretenimiento sigue alimentándose de ese universo fantástico y macabro, esta muestra sirve para situar los orígenes de esta tendencia nacida, paradójicamente, en el siglo de la Ilustración a través de historias y narraciones de un mundo sombrío e irracional que desafiaron las convenciones morales y las creencias religiosas.

“Entre los maestros representativos del romanticismo negro, está por ejemplo Goya, quien era un hombre progresista, interesado por la revolución y las nuevas ideas, pero también por las supersticiones, las creencias populares, las brujas, los vampiros, los demonios de toda índole. Goya representó a todos estos personajes a través de grabados magníficos llamados “caprichos”. Algunos de estos caprichos muestran el desastre de la guerra y toda la barbarie de la que es capaz el ser humano”, agregó Fabre.

"El ángel de lo raro: el romanticismo negro de Goya a Max Ernst" puede visitarse en el Museo de Orsay hasta el 9 de junio. Almas sensibles abstenerse.

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