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Carrusel de las Artes

El Panteón celebra al arquitecto Soufflot

Audio 05:14

El Panteón de París rinde homenaje a su arquitecto, Jacques-Germain Soufflot, con una muestra que reúne 150 piezas provenientes del Louvre, el Castillo de Versalles o de los Archivos Nacionales. Se descubre uno de los grandes talentos del iluminismo que con este edificio sintetiza toda la historia de la arquitectura religiosa occidental.

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Voltaire, Rousseau, Pierre y Marie Curie... Los restos de estos personajes ilustres descansan en el Panteón ubicado en el barrio latino de París al lado de la Sorbona. Este edificio cuenta la historia reciente de Francia desde el siglo de las luces hasta hoy . Pero pocos conocen el fantástico destino de Jacques-Germain Soufflot, su visionario arquitecto. El Centro de Monumentos Nacionales festeja en el corazón del Panteón los 300 años de su nacimiento con la exposición "Soufflot, un arquitecto bajo la luz" que relata su vida y obra.

"Intenté con Soufflot mezclar diferentes tipos de documentos. En esta exposicion vemos pinturas, bustos, dibujos, libros y claro maquetas antiguas y modernas que muestran edificios o partes de edificios para que el público pueda entender un pensamiento complejo. Ya que en el siglo XVIII la obra de Soufflot reprensentó un momento muy importante en la reflexión arquitectónica. Se preguntaba lo que era una iglesia, la arquitectura religiosa. Nuestra misión es dar a entender al público más variado posible por qué Soufflot fue, en ese momento del siglo XVIII, el hombre más importante de Europa", contó al micrófono de RFI, Alexandre Gady, el comisario de la exposición.

Soufflot contra el determinismo social

Sus origenes no lo predestinaban a la grandeza. Jaques-Germain Soufflot nace en 1713 en Burgoña. Su padre,jurista, quiere que su hijo retome el negocio familiar. Pero el llamado de la arquitectura es más fuerte. La leyenda cuenta que el jóven Soufflot pide prestado dinero a su familia y viaja a Roma para estudiar por sí mismo las construcciones italianas.
De regreso a Francia, el autodidacta se establece en Lyon donde pone en práctica sus conocimientos y comienza a cimentar su prestigio con tres grandes construcciones. En Paris se empieza a hablar de su talento. "Lo que no es nada común en esta época en la que es muy difícil escapar al determinismo social y aún más empezar su carrera en provincia", explica Gady.
Gracias a la protección del marqués de Marigny, encargado de las construcciones reales, y la influencia de madame de Pompadour la amante del rey Louis VX, Soufflot triunfa en la capital. En 1755 el rey le encarga la edificación de la iglesia en honor de la patrona de París : Santa Genoveva. Una edificación motivada por la fé y también por una maniobra política. El mocarca quiere que la capital sea el emblema de su poder con este proyecto que es el más ambisioso de la época. Se trata de la obra de la vida de Soufflot que lo absorberá hasta su muerte en 1780. Diez años después, se colocará la última piedra del Panteón gracias a los alumnos del arquitecto que respetaron sus planos al pie de la letra.

El templo de la ambigüedad

"Santa Genoveva tenía que ser una gran iglesia católica y real por la voluntad de Luis XV y Luis XVI para defender el catolicismo y la monarquía. Pero desde el principio de la revolución fue readaptada para el nuevo culto de los grandes hombres, de la nación, de los ciudadanos que se transformó en el culto republicano. Soufflot quería hacer una gran iglesia católica pero su monumento es el íimbolo de la república francesa. Los turistas que vienen por primera vez al Panteón deben estar muy sorprendidos porque no hay muchas democracias occidentales que tienen un culto republicano y porque se mezclan muchas cosas : los símbolos católicos de la iglesia y también los grandes hombres, como el general Bonaparte, la enciclopedia... Es un buen resúmen de nuestras locuras, de nuestros errores, y de las tribulaciones que agitan a los franceses desde la revolucion", concluye Alexandre Gady.

El Panteón, ahora mismo en plena campaña de restauración, no cesa de cambiar al ritmo de los siglos. En esta muestra de 150 piezas descubrimos con gusto a uno de los grandes talentos del iluminismo. Y hasta nos enteramos que fue responsable de las obras de Nuestra señora de París durante veinte años. Sin embargo, los restauradores del siglo XIX borraron casi todas sus huellas. Pero qué mas huella que este monumento, que fue el más alto de París hasta la construcción de la torre Eiffel.

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