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Carrusel de las Artes

Un teatro parisino y su récord Guinness

Audio 08:00
© RFI/María Carolina Piña

El teatro de la Huchette ha representado durante 58 años las dos primeras piezas de Eugène Ionesco, “La cantante calva” y “La lección”. Un récord que lo ha convertido en una institución conocida internacionalmente y una atracción turística.

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“Buenas noches. A continuación la representación número 17.992 de ‘La cantante calva’”, vocifera Gonzague Phélip, el regidor del teatro, antes del inicio de la obra. El ritual ha sido el mismo desde hace 58 años en este diminuto recinto, el Teatro de la Huchette, en el que caben 80 personas.

IMAGENES DEL TEATRO DE LA HUCHETTE

Desde el 16 de febrero de 1957 este teatro parisino en el Barrio Latino ha representado de forma ininterrumpida las dos primeras piezas de Eugène Ionesco, uno de los máximos exponentes del teatro del absurdo. Esto le ha valido ser reconocido en el libro de récords Guinness por ser el único teatro del mundo en presentar, sin interrupción, la misma pieza desde hace tanto tiempo.

En realidad, estas dos piezas de Ionesco no fueron estrenadas en la Huchette. “La cantante calva” se interpretó por primera vez en el teatro de los Noctámbulos en 1950, mientras que “La lección” se estrenó en el teatro de Poche Montparnasse, en 1951. Sin embargo, fue en la Huchette que estas obras se dieron a conocer y se convirtieron en un éxito de taquilla.

“Las piezas fueron montadas por dos jóvenes compañías que confiaron en el talento de Eugène Ionesco. Ninguna de las dos funcionó al principio, de hecho, fueron una catástrofe. Nadie entendió el humor de Ionesco, era la época de la post-guerra. Años después, el cineasta Louis Malle, prestó dinero a estas dos compañías para que alquilaran el teatro de la Huchette y retomaran las dos obras. De golpe, todo cambió. Los críticos decían que Ionesco había renovado el arte dramático francés, mientras que la gente se agolpaba a la entrada del teatro para ver el espectáculo a la moda”, explicó a RFI Jean-Noël Hazemann.

Lo que comenzó como un espectáculo que duraría un mes en cartelera, fue prolongándose de mes en mes, luego de año en año, hasta la época actual. De su lado, Ionesco pudo saborear el éxito al punto de declarar: “es mejor un gran éxito en un pequeño teatro, que un pequeño éxito en un gran teatro”.

En casi 60 años, el Teatro de la Huchette ha atraído a más de dos millones de espectadores franceses y extranjeros. De hecho, se ha convertido en una referencia para los amantes del teatro y de Ionesco, al tiempo que ha devenido una curiosidad turística.

“La historia ha sido tan larga que hemos visto varias generaciones. Los adolescentes y jóvenes que vinieron en los años 60, vienen ahora con sus hijos o nietos. De su lado, Ionesco pasó en vida de ser un autor vanguardista a un clásico contemporáneo. Hoy, sus obras se estudian en el bachillerato por lo que tenemos muchos liceístas que vienen a ver estas dos primeras piezas de Ionesco. Como estamos en el libro Guinness y en las guías de la ciudad, muchos turistas vienen a ver el espectáculo, con la ventaja de que pueden reservar con un año de antelación”, agregó Hazemann.

Eugène Ionesco murió hace 21 años en París. Pero en La Huchette sigue intacto el recuerdo del escritor franco-rumano, quien solía venir muy seguido a ver sus obras a este pequeño teatro parisino. Hoy, sus obras han sido traducidas a más de 30 idiomas mientras que el espectáculo Ionesco se ha convertido en toda una institución.

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