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El Invitado de RFI

Roberto Barba, presenta su cortometraje "Modernidad" en Francia

Audio 20:05
Roberto Barba en los estudios de RFI
Roberto Barba en los estudios de RFI Foto: Jordi Batallé/RFI

Se acaba de presentar en el Festival del Cortometraje que se celebra todos los años en la ciudad francesa de Clermont-Ferrand, el cortometraje Modernidad, del realizador peruano Roberto Barba, más conocido en medios cinematográficos como “El Jarcor”. Rodado en Lima el año pasado, también ha sido proyectado en París, gracias a los auspicios de la asociación cultural peruana Capulí. A través de su protagonista, una niña de diecisiete años en busca de su padre que la ha abandonado, Roberto Barba nos confronta ante la difícil situación que crea la separación -o una aventura extraconyugal-, de una pareja con hijos, que convierte a los niños en victimas.  

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Roberto Barba nace en Lima en 1970 donde estudia en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima.

En tu corto Modernidad, las nuevas tecnologías, el teléfono móvil, los chats, desempeñan un papel privilegiado. ¿Podemos preguntarnos, como lo hace la protagonista, para qué sirve tanta modernidad, si un padre abandona a su hija de corta edad?

Creo que sirve para que la gente que quiera comunicarse, o hablar, pueda hacerlo de manera inmediata. Ahora podemos marcar y hacer una entrevista a través de Skype con la China o Perú. Si la gente lo desea puede comunicarse mejor. Pero si no quiere, todo eso no sirve para nada. Esta es la reflexión final de mi película: de qué sirve todo esto si la madre dice al final que todo es mentira. Lo he visto en las peliculas.... (se ríe)

En París acaba de celebrarse un concurso de videos, rodados con teléfonos móviles, con un formato impuesto: un minuto de duración. ¿Con qué dificultades se encuentra el guionista para condensar un relato en tan poco tiempo, como en un cortometraje?

Definiendo bien que es lo que quiere contar y como lo quiere contar. Hemos visto a menudo en la publicidad historias de treinta segundos. Si uno quiere participar en un festival de cortometrajes de un minuto, uno debe ser muy preciso en lo que quiere contar. Ir al grano directamente, del modo más creativo que permita el celular. Ese sería el objetivo, ¡y bienvenidos todos los festivales de cortos medios o largometrajes!

Helen Sly Sánchez y Flor Castillo Alama en una escena de la película
Helen Sly Sánchez y Flor Castillo Alama en una escena de la película (c) Roberto Barba

¿Cómo has vivido esos días intensos del Festival de Clermont-Ferrand?

Apasionado, impresionado, obnubilado y muchos “ados” más, por ver cómo esa ciudad respira, late, vive el cortometraje. Es una ciudad pequeña, de unos ciento cincuenta mil habitantes, pero todos van al cine. Tiene seis salas en paralelo y todas las salas están llenas, la gente se queda fuera haciendo cola. Van al cine desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche. La verdad, es impresionante la movilización de tanto público, sin contar con que te encuentras con cineastas de todo el mundo. Literalmente: de Perú a Islandia, pasando por Taiwán o Corea, Israel o Irán, de todos lados. Te encuentras sobre todo con gente que tienen las mismas inquietudes que tú.

 

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