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El Invitado de RFI

Javier Maldonado y Nana, conciertos en Francia

Audio 16:07
Javier Maldonado y Nana en los estudios de RFI
Javier Maldonado y Nana en los estudios de RFI Foto: Jordi Batallé/RFI

Se acaban de presentar en la sala parisina Au baiser salé, el cantautor argentino Javier Maldonado junto a la también cantautora francesa Nana, quienes presentaban su Salon Voyageur. En este espectáculo este dúo franco-argentino nos invita a un viaje entre el país de Brassens y la nación de Gardel, diálogo constante -tanto al piano como a la guitarra- en el que encontramos historias sensuales o divertidas con acento de tango, de pop o de rock. 

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Javier Maldonado nace en la Provincia de Buenos Aires en 1982 y Nana en París pero vive en Buenos Aires desde hace diez años.

¿Qué es exactamente vuestro Salon Voyageur?

Es una puesta en escena que hicimos con Nana y que reúne un poco la solemnidad y el histrionismo, con la intimidad, la música compartida, la buena música que uno escucha. Podemos cantar algo de Piaff o de Brassens traducido, lo que hizo reir mucho a la gente. También aparece algún tango, canciones de Nana; está todo mezclado. Metimos algunos invitados, como el gran Pájaro Canzani. Un gran momento.

¿Es cabaret?, ¿teatro?, ¿concierto?

Es una mezcla de todo. El tiempo también va de un lado a otro, mezclamos algo muy antiguo con algo muy actual. No se le puede poner etiqueta.

Has mencionado nombres como Piaff o Brassens, ¿qué significan esos nombres para un joven cantautor argentino como tú?

Lo mismo que significan otros en otros países. Cada uno tiene sus cosas. Lo hicimos por estar en Francia. A mi me gusta mucho Brassens. Me gusta muchísimo. Aunque no comprendo demasiado el francés. Puedo leerlo, pero no hablarlo.

Gracias a las versiones de Paco Ibáñez hemos podido comprender las canciones de Brassens, ¿son esas versiones las que cantáis?

No, son nuestras. La de Piaf es una versión que hicimos nosotros... muy atrevida. O una versión de El Choclo, pero ¡en Inglés! (se ríe).

¿Cómo reacciona el público ante eso?

Me parece que bastante bien. A mí me dio la sensación que habíamos logrado lo que nos propusimos, que era llevar un pedacito de lo que podría pasar en un salón en Argentina, en un encuentro entre amigos. De este pedacito de vida que es ese valioso tiempo compartido en un espacio, ahí en París. Eso sucedió y la gente se dejó llevar por eso. Al principio medio sorprendida. Javier empezó a cantar sus canciones en castellano y la gente empezó a preguntarse: ¿quién es? ¿entiendo o no entiendo? Y dejarse seducir por este viaje y poco a poco sentirse parte de él.
 

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