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Carrusel de las Artes

Ricardo III, la revelación de la maldad

Audio 04:39
El actor Lars Eidinger da vida al cruel y deforme Riacrdo III.
El actor Lars Eidinger da vida al cruel y deforme Riacrdo III.

La tragedia de William Shakespeare puesta en escena por el alemán Thomas Ostermeier se ha convertido en la revelación de esta edición del Festival de teatro de Aviñón.

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Batería y guitarra eléctrica acompañan la puesta en escena ultramoderna de “Ricardo III” dirigida por Thomas Ostermeier para el 69° Festival de Aviñón. El alemán ha sido la gran sorpresa este año con esta tragedia de William Shakespeare que cada noche cosecha una viva ovación.

Interpretada en alemán, Ostermeier logra revelar la infinita crueldad de este personaje siniestro de cuerpo y alma. El actor Lars Eidinger firma aquí una actuación magistral en el rol de este jorobado repugnante, manipulador, hipócrita y fascinante a la vez, que aniquila todo obstáculo en su camino al trono.

De su lado, Thomas Ostermeier ofrece al espectador un acceso a los oscuros pensamientos de Ricardo a través de un micrófono suspendido que le sirve de confesionario durante toda la obra. Ese era en realidad el principal objetivo de esta nueva puesta en escena: poner al desnudo la naturaleza de Ricardo, y al mismo tiempo, la de todo ser humano.

“Siempre he tenido una fascinación por este personaje y también un interés por todos los deseos que pueden nacer en cada ser humano. Tomé la libertad de poner en escena todas las pasiones, todos los deseos y pensamientos de Ricardo, para que cada quien puede observar, analizar, entender como se genera cada pulsión”, dijo Ostermeier ante los micrófonos de Radio Francia Internacional.

En esta equilibrada puesta en escena se hace evidente la dimensión tragicómica de esta obra; drama y humor caminan de la mano revelando el lado burlesco y regocijante de la maldad.

Thomas Ostermeier logra que el público se identifique profundamente con los personajes de Shakespeare, pero sobre todo con el más perverso de esta pieza, el maquiavélico Ricardo, quien luego de mil intrigas, asesinatos y maquinaciones políticas, accede al trono de Inglaterra.

El director alemán reserva lo mejor para el final cuando Ricardo, acosado por los fantasmas de sus victimas declama en inglés la mas famosa de las frases de esta tragedia: “mi reino por un caballo”.
 

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