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Carrusel de las Artes

Palmira es víctima de una ‘limpieza étnico-cultural’ fruto de una ‘mentalidad totalitaria’

Audio 04:33
El templo de Baalshamin en Palmira antes de su destrucción.
El templo de Baalshamin en Palmira antes de su destrucción. AFP PHOTO/JOSEPH EID

Alfredo Pérez de Armiñán, subdirector general para Cultura de la UNESCO, dijo a RFI que los ataques del grupo Estado Islámico en Palmira, donde el importante templo de Baalshamin fue destruido, son "el fruto de una mentalidad totalitaria que quiere detener el tiempo y borrar el pasado". Escuche la entrevista completa.

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RFI: Señor Alfredo Pérez de Armiñán, subdirector general para Cultura de la UNESCO, los yihadistas del grupo Estado Islámico anunciaron que habían destruido el domingo pasado el templo de Baal en Palmira, célebre monumento de más de 2.000 años. Esa localidad siria figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1975. ¿Por qué la destrucción de este templo es una pérdida no sólo para los sirios sino también para la humanidad?

Palmira es uno de los lugares más importantes del patrimonio de la antigüedad clásica en el mundo. Por esa razón figura en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO desde 1975.

El hecho de que el grupo Estado Islámico haya volado el monumento de Baal en Palmira implica mucho más que la voladura de un monumento antiguo. Es un ataque a la pluralidad cultural que está dentro de la identidad histórica del Oriente Medio y que es inseparable de sus raíces actuales.

El Estado sirio actual, el pueblo sirio, no puede ser separado de sus orígenes preislámicos en el mundo antiguo. Lo que pretende el grupo Estado Islámico es precisamente eso: borrar toda memoria del pasado, incluyendo aquellas aportaciones de civilizaciones anteriores.

RFI: ¿Es una pérdida irreparable?

Yo no diría que irreparable porque en buena parte podría ser reconstruida pero sí irreparable desde el punto de vista de autenticidad del lugar porque naturalmente la destrucción de las ruinas antiguas no puede ser reemplazada por ninguna otra construcción, a pesar de que se puede producir una cierta reconstrucción del lugar.

Pero el problema fundamental es el intento de limpieza étnico-cultural de la zona que constituye un atentado bárbaro a lo que significa la riqueza de una civilización.

RFI: La destrucción del templo de Baalshamin se agrega a la decapitación, hace unos días, del exdirector de antigüedades de Palmira, Jaled al-Assad, un crimen atroz. ¿Es un paso más en el horror?

Estamos ante una sucesión de actos de barbarie. El asesinato del profesor Al-Assad ha sido corroborado en su significación simbólica por la voladura del templo de Baal. Ambas acciones, igualmente condenables, son fruto de una mentalidad totalitaria que quiere detener el tiempo y borrar el pasado. Eso es justamente aquello que debemos condenar.
 

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