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Carrusel de las Artes

Fantin-Latour, el arte del retrato y las naturalezas muertas

Audio 05:33
"La Lectura", 1877. Lyon, Musée des Beaux-Arts.
"La Lectura", 1877. Lyon, Musée des Beaux-Arts.

El Museo del Luxemburgo de París presenta en sus salas una exposición dedicada a este brillante artista francés quien revolucionó el arte del retrato y las naturalezas muertas en la segunda mitad del siglo XIX.

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Henri Fantin-Latour no es un artista demasiado conocido, ni siquiera en su Francia natal. Sin embargo, fue uno de los más extraordinarios pintores de la segunda mitad del siglo XIX, en todo caso en lo que se refiere a naturalezas muertas y retratos. El Museo de Luxemburgo en París le dedica en estos momentos la exposición "A flor de piel" (A fleur de peau) en la que se reúnen las obras más emblemáticas de este artista para quien la pintura era más que un oficio, era una razón de vivir.

En esta exposición se pueden ver numerosas naturalezas muertas llenas de vida y movimiento que dan cuenta del increíble virtuosismo y sentido de la observación de Fantin-Latour para restituir con gran precisión la realidad y la materia.

“Desde sus comienzos Fantin-Latour, trabajó las naturalezas muertas como un ejercicio. Eso le permitió aprender a estructurar sus composiciones y sobre todo a desarrollar la técnica de las tres dimensiones sobre una superficie en dos dimensiones. Sus naturalezas muertas tienen una energía muy particular, incluso movimiento, pero también dejan ver una construcción gráfica casi abstracta. Fantin-Latour compone él mismo sus bouquets de flores, para luego pintarlos. Como Monet quien crea sus propios jardines en Giverny para realizar luego una obra de arte”, explicó a RFI Xavier Rey, uno de los responsables de esta exposición.

La exposición del Museo de Luxemburgo sigue un orden cronológico, abriéndose con los primeros retratos del joven Fantin-Latour de sus hermanas quienes fueron sus primeros modelos. Luego pueden admirarse los increíbles retratos de su edad madura, y sobre todo, los famosos retratos colectivos o de grupo, en los que Fantin-Latour quebró los esquemas e inscribió su nombre en la historia del arte.

“Los retratos intimistas de Fantin-Latour son remarcables por la austeridad de elementos. No tienen nunca nada que sobra, no hay artificios pero al mismo tiempo es un pintura profunda. Lo que es característico de Fantin-Latour es que asocia personajes que parecieran no conocerse. No se hablan, ni siquiera se miran entre ellos. Están unos al lado de los otros, pero sin estar completamente juntos. Eso se le reprochó mucho a Fantin-Latour, pero quizás era algo voluntario. Fue un artista que tenía un extraordinario sentido de la composición. Si los pintó de esa manera, como juntando retratos individuales, es porque lo quiso así”, agregó Laura Dalon, co-comisaria de esta muestra.

Fantin-Latour fue un artista de grandes contrastes, entre la austeridad de sus retratos y la pomposidad de sus naturalezas muertas. La muestra se termina con los cuadros sobre temas fantásticos con los que cierra una carrera de artista sensible como los románticos y apasionado por la pintura.

"Homenaje a Delacroix", 1864.
"Homenaje a Delacroix", 1864.

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