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Carrusel de las Artes

Recordando a Rodin en el centenario de su muerte

Audio 05:19
'Los burgueses de Calais', Rodin.
'Los burgueses de Calais', Rodin. RFI/María Carolina Piña

El Grand Palais de París presenta la primera gran muestra sobre el célebre artista francés que revolucionó la escultura a comienzos del siglo XX. Las obras de Rodin se presentan en un diálogo inédito con la de otros artistas que reivindican su influencia.

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Rodin, al igual que Monet, fue en su época, y lo es aún hoy, una fuente de inspiración para numerosos artistas. Ese reconocimiento unánime es uno de los elementos centrales de esta muestra que se presenta en el Grand Palais de París, en el marco del centenario de la muerte de Rodin.

Naturalista, impresionista, expresionista, moderno, genio. Todos estos adjetivos se conjugan en este artista que revolucionó la escultura desde su irrupción en la escena pública, en 1877. Auguste Rodin tenía apenas 37 años y aunque en sus inicios sufrió el rechazo de los selectos círculos artísticos, su talento e inmensa sensibilidad terminarían por imponerse en Francia y en el mundo, e irrigar toda la creación posterior.

Vea el tráiler de la exposición:

Ese universo creativo único y arrollador es lo que pretende mostrar “Rodin, la exposición del centenario” que reúne un conjunto de 200 obras no sólo de Rodin sino de numerosos artistas que se apropiaron de su estética en el siglo XX. Es la primera vez que una exposición reúne no sólo piezas emblemáticas provenientes de las colecciones del Museo Rodin de París y de su taller de Meudon, sino de otras instituciones del mundo entero, así como de coleccionistas privados.

La muestra pone a los ojos del público las obras como “El pensador”, “La puerta del Infierno”, “Los burgueses de Calais”, “El beso”, y otras muchas. Pero también su inspiración inagotable y su talento para expresar en el mármol, el yeso, el bronce o el dibujo las pasiones humanas.

“Rodin decía que ‘el cuerpo es el molde donde se imprimen las pasiones’, una bella frase que resume su visión de la escultura como reflejo del cuerpo. Rodin imprimió vida a la escultura liberándola de todas las convenciones. Abandona los motivos o temas de la antigüedad y esto es decisivo en la historia del arte. Para Rodin la escultura ya no tiene nada que contar o demostrar, sino que existe por su fuerza, su presencia y el impulso que la impregna. Es un lenguaje que todo el mundo puede entender sin necesidad de conocer la Biblia, La Divina Comedia o Las metamorfosis de Ovidio. Porque en definitiva los sentimientos humanos que son la cólera, la angustia o el amor son comprensibles en cualquier latitud”, explicó a RFI Antoinette Le Normand-Romain, una de las máximas especialistas de Rodin en Francia.

Vea nuestro diaporama:

La exposición del centenario dedica una sección al proceso experimental en el trabajo de Rodin: la permanente reinvención de temas, los estudios de manos, piernas, torsos, el ensamblaje de elementos, las repeticiones y agrandamientos que inspiraron a artistas como Bourdelle, Matisse, Brancusi, Picasso o Moore.

“Rodin abrió muchas puertas y muchas pistas nuevas, como la escultura fragmentada, los collages, la integración del zócalo en la concepción de la obra, etc. Son senderos que fueron luego explorados por los artistas escultores del siglo XX. Antony Gormley, uno de los escultores ingleses más relevantes, dijo una vez que Rodin era como un árbol inmenso del que nadie puede estar separado, ni siquiera de su sombra, lo que demuestra hasta qué punto los artistas actuales reconocen la gran influencia de Rodin en las generaciones posteriores”, agregó la directora del Museo Rodin y corresponsable de esta muestra, Catherine Chevillot.

En la última sección de la exposición se yergue “El caminante” de Rodin junto a “El caminante” de Giacometti y otros muchos ejemplos de la nuevas formas que inspiró Rodin en la segunda mitad del siglo XX.
 

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