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FRANCIA/CINE

‘Los Miserables’ se impone en los premios César

«Les Misérables», César a la Mejor película francesa.
«Les Misérables», César a la Mejor película francesa. REUTERS/Piroschka van de Wouw

La aclamada cinta de Ladj Ly recibió el galardón a la Mejor película francesa, en una ceremonia donde hubo malestar y chistes malos, precedida por la protesta feminista contra Roman Polanski, quien se llevó el César al Mejor director por su película “J’accuse”.

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“La miseria está ganando terreno. Francia es un país herido, es tiempo de unirse, porque el verdadero enemigo es la miseria”, dijo el director Ladj Ly al levantar la pesada estatuilla a la Mejor película francesa del año.

“Los Miserables” culmina así una trayectoria extraordinaria comenzada en el Festival de Cannes 2019, donde la cinta se llevó el premio del Jurado. Esta historia sobre la juventud y la miseria en el barrio de Montfermeil, donde Victor Hugo escribió su obra maestra, fue una de las películas francesas más vistas dentro y fuera de Francia, y valió a su director y guionista una nominación al Oscar para la Mejor película internacional.

Pero si los aplausos fueron unánimes para este premio, la ceremonia de entrega de los César transcurrió en un ambiente de incomodidad general por la nominación en doce rubros para el “J’accuse” de Roman Polanski, sobre quien pesan varias acusaciones de violación desde hace décadas. La cinta terminó llevando solo tres recompensas, entre ellas, el César al Mejor director, lo que provocó el retiro de la sala de la actriz Adèle Haenel, quien lanzó un: "Esto una vergüenza".

La velada se vio precedida por la violenta protesta feminista, a las afueras de la sala Pleyel, donde tuvo lugar la gala. Polanski había anunciado la víspera que no asistiría a la ceremonia, a lo que se sumó el boicot de todo el equipo y elenco de su cinta, quienes protestaron así contra los agresivos mensajes dirigidos al director franco-polaco.

La gala se vio afectada también por la aguda crisis interna de la Academia francesa de cinematografía, que obligó a la renuncia masiva de su directiva 15 días atrás.

El resultado fue una velada con sonrisas forzadas y malestar. Ni los chistes de la anfitriona, la humorista Florence Foresti, pudieron diluir la tensión que reinaba entre los presentes. Para colmo, la ceremonia fue larga y aburrida.

El terremoto que sacude la Academia contrasta con la buena salud del cine en Francia, caja de resonancia para temáticas difíciles como la deuda social en los barrios pobres (“Los Miserables”, “Roubaix una luz”), la pedofilia en la iglesia católica (“Gracias a Dios”). El poético “Retrato de la joven en llamas” abordó el sentimiento amoroso entre dos mujeres, mientras que “J’accuse” escarbó en una de las páginas más negras de la historia republicana francesa.

El último año fue diverso y prolífico en producciones de gran calidad. Una ebullición creativa que incitó a millones de franceses a acudir a las salas obscuras. En paralelo, la Academia francesa vive uno de sus peores momentos y la sociedad se desgarra en torno a figuras como Polanski, entre quienes lo consideran un monstruo sagrado del séptimo arte, y aquellos que se oponen a que se rindan honores a un presunto violador. Polanski, de su lado, de seguro seguirá haciendo películas. Pero su nombre desencadena sistemáticamente la ira de un sector de la población cada vez más determinado a no dejarlo en paz.

 

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