Saltar al contenido principal

El árbol de Platón, última víctima de la crisis griega

Un olivo milenario en Grecia.
Un olivo milenario en Grecia. AFP/Bilderberg

La prensa griega reseña en estos días una historia tan insólita como reveladora: ciudadanos atenienses talaron el olivo bajo el que el filósofo Platón enseñaba a sus discípulos en la antigüedad. ¿Por qué? Para convertirlo en leña, una iniciativa que da cuenta del marasmo y la precariedad energética en la que viven los griegos.

ANUNCIOS

Es lo que se dice “hacer leña de árbol caído”. Con la economía griega por el suelo, los atenienses hacen lo que puede para calentarse gratis. A falta de madera en pleno invierno, alguien tuvo una iniciativa que la prensa griega resume de este modo: “El árbol de Platón fue abatido para hacer leña para calentarse” (Greekreporter).

Según la prensa, que estima que el talado ocurrió a inicios de enero, los vándalos cortaron el olivo bajo el cual, dicen, Platón enseñaba filosofía a sus discípulos hace unos 2.400 años en su academia.

En realidad no se trata exactamente del olivo de Platón, puesto que desde que el árbol fue derribado en 1975 por un autobús, se lo trasladó a la Universidad de Agricultura de Atenas, que lo conserva cuidadosamente. Pero la prensa señala que después del choque, brotes de la planta dañada habían vuelto a crecer dando lugar a un nuevo olivo.

El comunicado oficial de la Dirección General de Antigüedades y de la Cultura Griega da otra versión de lo ocurrido. Después del accidente, en el lugar donde estaba el mítico árbol, se plantaron tres nuevos arbustos. Dos de ellos están en buen estado, pero el tercero nunca prendió realmente. Y sería este árbol muerto que, en estos difíciles tiempos, despertó la codicia de algunos.

¿De quiénes? Hay distintas hipótesis. Algunos acusan a los habitantes del barrio, otros a redes mafiosas de traficantes de madera. Pero en cualquier caso, más allá de la anécdota, la historia es “sintomática”, subraya el sociólogo franco griego Michel Vakaloulis, de la Universidad París VIII y autor del libro El derecho a la energía.

Crisis energética y medioambiental

Con el nuevo impuesto al consumo decretado en octubre pasado por el gobierno de Antonis Samaras para llenar las arcas del Estado, “la precariedad energética ha aumentado considerablemente”. El precio del fuel oil doméstico se duplicó, pasando de 0,80 a 1,40 euros el litro, es decir 0,10 euros más que en Francia.

La consecuencia es que muchos griegos se quedan sin recursos para calentar sus hogares y corren a comprarse… mantas eléctricas."El fenómeno está lejos de ser marginal”, subraya Vakaloulis. “Las clases medias también se ven castigadas por la precariedad energética. Y amplias categorías de la población, muchas veces de escasos recursos, apelan a formas baratas de energía, entre ellas la madera. Algunos parques públicos y bosques de la periferia de Atenas son saqueados por sus habitantes”, sostiene.

“La crisis social se está convirtiendo en una crisis medioambiental -lamenta Michel Vakaloulis-. Como el precio de la madera también aumentó, muchas familias echan al fuego cualquier cosa que pueda ser quemada”. Resultado: la polución de micropartículas sobrepasa regularmente el umbral de alerta establecido por la OMS. Y la capital se ve envuelta en una espesa niebla.

Esto, sin mencionar que el nuevo impuesto es un fracaso absoluto, ya que el aumento terminó por disuadir a muchos griegos con dificultades económicas de comprar fuel para calentarse: el consumo bajó más del 75% con respecto a 2011 y, a fin de cuentas, el Estado percibe menos dinero que en 2011.

Aunque el verdadero olivo de Platón está a buen resguardo en la vitrina de la Universidad de Agricultura, en un país tan orgulloso de sus raíces antiguas la anécdota es simbólicamente fuerte.
 

La página no ha sido encontrada

La página ya no existe o no existía en absoluto. Verifique la dirección o use los enlaces a continuación para acceder al contenido solicitado.