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Cameron y Miliband esgrimen sus últimos argumentos ante el empate anunciado

David Cameron en Devon, el 5 de mayo de 2015.
David Cameron en Devon, el 5 de mayo de 2015. REUTERS/Toby Melville

A pocas horas de las elecciones legislativas británicas del jueves, los dirigentes de los principales recorren frenéticamente el país con la esperanza de convencer al 20% de indecisos. Conservadores y laboristas tratan de torcer la curva de los sondeos que se obstinan en anunciar un empate entre las dos principales formaciones, que tiene cada una el 33% de las intenciones de voto.

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A bordo de sus autobuses de campaña, los candidatos recorren los últimos metros de una verdadera maratón a través del Reino Unido. Cada uno lo hace con su propio estilo: el primer ministro saliente David Cameron aparece en mangas de camisa con discursos en los que pierde el aliento, alertando este martes sobre un posible pacto de los laboristas con los independistas escoceses del SNP.

"Basta con echar un vistazo a las noticias. Nicola Sturgeon (líder de los nacionalistas escoceses) está cada día en la televisión para explicarnos que meterá a Ed Miliband en Downing Street para tenerlo de rehén cada vez que haya una votación en la Cámara de los comunes", advirtió el martes.

Por su parte, Ed Miliband fustiga al “partido de los ricos”, indicando el peligro que una nueva coalición de conservadores y demoliberales puede ser para el sistema de Salud y de Educación del país. "Este fin de semana, supimos que Nick Clegg [candidato demoliberal] y los conservadores planean aumentar el precio de los estudios universitarios, una vez más", recalcó.

Consciente de su poder, los demoliberales pretenden quedarse con las llaves de la elección. “Todo el mundo sabe que nadie ganará las elecciones con mayoría absoluta, así que la gran pregunta que afrontáis es: ¿quién queréis que influya en el próximo gobierno?", dijo el líder de los demoliberales, Nick Clegg, quien recorrió 2.000 kilómetros durante la campaña.

En cuanto al desenlace, la incertidumbre es total. Los sondeos auguran que los conservadores del primer ministro David Cameron podrían ganar con una ligera ventaja a los laboristas de Ed Miliband, pero sin lograr los 326 diputados suficientes para gobernar en solitario.

Los laboristas parecen en mejor posición de sumar, porque la izquierda dominará el Parlamento y los nacionalistas escoceses, que han declarado a los conservadores sus peores enemigos, serán la tercera fuerza parlamentaria con unos 50 preciosos diputados, siempre y cuando las encuestas no se equivoquen.

Entretanto, la perspectiva de que el partido que gane los comicios británicos no disponga del apoyo suficiente para formar gobierno plantea el debate sobre la legitimidad" de un ejecutivo liderado por un partido "perdedor".
 

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