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GRECIA

Después del 'No' griego a los acreedores, los escenarios posibles

Los partidarios del "No" celebran su victoria en Atenas, el 5 de julio de 2015, tras el referendo.
Los partidarios del "No" celebran su victoria en Atenas, el 5 de julio de 2015, tras el referendo. REUTERS/Marko Djurica

¿Abandonará Grecia el euro después de decirle 'No' a las condiciones que pusieron los acreedores para rescatar a los bancos? El gobierno griego de izquierda insiste en que quiere seguir negociando. Pero muchos dirigentes europeos permanecen inflexibles y consideran que el 'No' de los griegos a la austeridad cierra la posibilidad de un acuerdo para nuevos préstamos.

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¿Podrán sentarse de nuevo a negociar Grecia y sus acreedores (Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Central Europeo y Comisión europea)? El domingo 5 de julio, los electores griegos votaron masivamente a favor del “No” (un 61,3% de los sufragios) a las medidas de austeridad que los acreedores internacionales querían imponer a Grecia a cambio de un tercer plan de rescate.

Uno de los temas cruciales para Atenas es negociar y obtener una renegociación del monto de una deuda que muchos economistas consideran como insostenible (equivale a un 180% del producto interno bruto griego), mientras que los acreedores condicionan cualquier diálogo a otras medidas de austeridad.

Primer escenario: cancelar una parte de la deuda

Para evitar la quiebra financiera de sus bancos y de su Estado, Grecia necesita un tercer plan de rescate. Además, Atenas mantiene ya desde el 30 de junio una deuda vencida de 1.500 millones de euros con el FMI.

El escenario ideal, para el gobierno griego, sería reestructurar la deuda. Una medida indispensable según dos economistas Premio Nobel de Economía, Paul Krugman y Joseph Stiglitz.

Lo que más se vislumbra es lo que propuso el FMI: que Grecia deje de pagar intereses hasta 2018, y al mismo tiempo reducir del 30% por ciento el monto total de la deuda, con un aumento de la duración del plazo para devolver los préstamos”, dijo a RFI Eulalia Rubio, investigadora del Instituto Jacques Delors, y experta en asuntos económicos europeos.

Pero “con el ‘No’, la situación es mucho más complicada: las necesidades de financiación de Grecia han aumentado bastante estos últimos días: hay quienes dicen que las necesidades del Estado han subido a 70 mil millones de euros”, observa Eulalia Rubio.

Ha habido un corralito bancario. Además, si pensamos que cualquier negociación es posible después del 'No', tendría que implicar también una restructuración de la deuda; pero sería muy difícil imaginar que los acreedores aceptaran esto”, precisa Rubio.

A la intransigencia alemana que siempre ha pedido a Grecia aplicar medidas de austeridad, se suman las reticencias de países de Europa del Este (Estonia, Letonia, Lituania y Eslovaquia) que consideran que son demasiado pobres para pagar los errores de Grecia y de otros países como Portugal o Irlanda, que ya aplicaron medidas de austeridad para sanear sus finanzas.

Segundo escenario: el “Grexit"

Sin embargo, varios dirigentes europeos consideran que Grecia ha recibido suficiente ayuda y ya no descartan que salga de la zona euro. El presidente de la Comisión europea, Jean-Claude Juncker incluso había advertido antes del referendo que un 'No' equivaldría a decir 'No' a Europa”. “Los bancos griegos sólo sobreviven gracias a la ayuda de emergencia de liquidez del Banco Central Europeo (BCE). Si llegamos al día 20 de julio, cuando el gobierno griego tenga que pagar 3.500 millones de euros al BCE, (sin acuerdo), el BCE tendrá que cerrar el grifo. La única posibilidad realista de recapitalizar los bancos en este caso sería crear una moneda paralela".

Grecia abandonaría entonces de facto el uso del euro. El regreso del uso del dracma devaluado (moneda que se usaba antes del euro), permitiría a Grecia restablecer su competitividad y relanzar el sector turístico por ejemplo. Paralelamente, algunos sectores europeos, como los conservadores del PPE, plantean un plan humanitario para acompañar a Grecia.

Pero el costo de un “Grexit” sería importante para Europa: implicaría que Grecia no reembolse nada de la importante deuda que mantiene con los otros Estados Europeos. Además, la credibilidad del euro como moneda fuerte y estable se vería fuertemente afectada.

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