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Enfoque Internacional

Pimer año de Tsipras en Grecia: de revolucionario a reformista

Audio 04:35
Alexis Tsipras, Primer ministro griego, al celebrar el primer aniversario de su llegada al poder.
Alexis Tsipras, Primer ministro griego, al celebrar el primer aniversario de su llegada al poder. REUTERS/Alkis Konstantinidis

 Sólo 12 meses han transcurrido desde que Alexis Tsipras asumiera como Primer ministro de Grecia y su imagen ha pasado de ser la del fiel representante de la izquierda radical europea a sentarse a conciliar con sus antiguos enemigos: los acreedores financieros de su país.

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"Grecia seguirá adelante", fueron las primeras palabras de Alexis Tsipras este fin de semana al momento de conmemorar este primer año como Primer ministro de Grecia. Y lo celebró dando un discurso en el que dijo que ‘un año después de que fuéramos elegidos, la batalla no ha terminado sigue estando allí. Sin embargo el legado de este histórico mandato no puede ser borrado’.

La batalla a la que hace referencia Tsipras es evidentemente la económica. Porque fue la corrupción del sistema griego y sus consecuencias en el presupuesto de la nación lo que hicieron optar a los griegos por el cambio político. La promesa de Alexis Tsipras para llegar al poder era hacerle frente a las estrictas medidas de ajuste de sus acreedores.

¿Qué tanto queda de ese Tsipras de primera hora? Ante esta pregunta el economista griego Kostas Vergopoulos, profesor de la Universidad Paris VIII en Francia, dice que "Tsipras es un hombre de izquierda radical, pero el programa que aplica es neoliberal. Muchos en Grecia interpretan esto como una capitulación del Primer ministro. Tsipras dice que no es así porque está preparando un plan paralelo –al que acordara hace un par de meses con sus acreedores- para compensar los efectos negativos del memorándum. Pero ese plan no aparece por el momento. Era un año con grandes aspiraciones, pero muy pocas de ellas se han cumplido".

Rescate financiero, corralito, negociaciones con la troika, referendo -donde un 61,31% de los griegos rechazaron los acuerdos con sus acreedores- y elecciones anticipadas. De eso y más ha tenido este primer año de Tsipras.
Según recientes encuestas el Primer ministro cuenta con un 35% de aprobación popular, una cifra baja en comparación a los números con los que llegó al poder. La amenaza del desempleo sigue ensombreciendo la economía griega, mientras sus acreedores le piden al gobierno ahorrar unos 1400 millones de euros para este año. A esos números negativos se suma otro: el casi millón de refugiados que ha llegó durante 2015 a las costas griegas, huyendo de conflictos como el sirio. ‘Esa es una tragedia humanitaria, pero también económica’, dice el economista Vergopoulos al explicar el peso que este tema tendrá en las arcas griegas.

"No fuimos los que provocamos esta crisis, pero somos los que debemos actuar con responsabilidad", insiste Tsipras desde su llegada al poder. La calle ha decidido responderle con una nueva convocatoria a huelga general el próximo 4 de febrero en respuesta a su anunciada reforma de las pensiones.

 

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