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Brexit

Instrucciones para sellar el divorcio entre Londres y Bruselas

Un partidario del 'out' y una del 'in' se cruzan este viernes 24 de junio de 2016 en las calles de Londres.
Un partidario del 'out' y una del 'in' se cruzan este viernes 24 de junio de 2016 en las calles de Londres. REUTERS/Kevin Coombs

Es la primera vez en la historia de la Unión Europea que un país decide salir del bloque, a excepción del territorio danés de Groenlandia en 1984. El artículo que contempla este extremo es el casi inexplorado número 50 del Tratado de Lisboa, aprobado en 2009. El texto prevé que el Estado miembro abandone la Unión Europea, a más tardar, dos años después de haberlo notificado.

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El referendo del Brexit no es vinculante. Y tampoco supondrá la salida automática del Reino Unido. Es el Parlamento británico el que debe dar luz verde a la desconexión con Europa y es muy probable que lo haga. A no ser que el gobierno británico haga como hizo el gobierno francés con el referendo sobre la Constitución europea que lo aprobó a pesar de que la mayoría de los electores votaron en contra en 2005. Algo poco probable, vistas las declaraciones del premier David Cameron.

Tras la decisión parlamentaria vendrá la notificación a las instituciones europeas. Y eso es importante para calcular los tiempos. Según el Tratado de Lisboa, un país que quiere retirarse debe informar sobre sus intenciones al Consejo Europeo, el órgano que representa a los 28 integrantes.

Se abre entonces un periodo de negociaciones para programar su salida. Unas discusiones que pueden llevar tiempo. El acuerdo para su salida tiene que aprobarse por mayoría cualificada, previa aprobación del Parlamento europeo. Esto es con el 72% de los miembros del Consejo que represente a Estados miembros participantes que reúnan como mínimo el 65% de la población de los estados. Se establecen dos años para que se haga efectiva la salida, pero lo cierto es que en el artículo 50 también se contempla que se pueda prorrogar.

Durante ese tiempo los tratados europeos se seguirían aplicando en Reino Unido. Si finalmente no hay acuerdo que desemboque por ejemplo en un tratado de libre asociación, entonces las reglas comerciales entre el Reino Unido y la UE se regirán por lo establecido por la Organización Mundial de Comercio, cuyas condiciones arancelarias son mucho menos atractivas.

De momento, David Cameron ya anunció este viernes por la mañana que no va a liderar las negociaciones para salir de la Unión Europea ya que en octubre dimitirá como primer ministro británico. Será pues su sucesor el que gestione el proceso de desconexión. Se especula con que los responsables británicos prefieren llevar a cabo una salida escalonada en la que podrían seguir beneficiándose de los aspectos de la Unión Europea que les interesan como las buenas condiciones arancelarias para el comercio. Y rechazar las que les molestan como reglas más políticas o migratorias.

Hollande quiere que la salida se haga rápido

El presidente francés, François Hollande, intervino este viernes, al igual que muchos líderes europeos, y emplazó a los británicos a que empiecen con el proceso cuanto antes. Los procedimientos previstos para la salida del Reino Unido y de la Unión “serán aplicados rápidamente”, dijo el mandatario galo que añadió que “Europa es una gran idea y no sólo un mercado y sin duda porque en demasiadas ocasiones lo hemos olvidado, la hemos perdido”. Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel aseguró que el voto británico a favor del Brexit es un revés a la integración europea y llamó a la calma para no tomar ninguna decisión “precipitada”.

Pero las cosas se podrían acelerar. Por lo pronto, el lunes próximo Merkel recibirá en Berlín al presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, al francés François Hollande y al presidente del Consejo italiano, Matteo Renzi. Este sábado se reúnen previamente los ministros de Exteriores de los seis países fundadores de la UE, Francia, Alemania, Holanda, Luxemburgo, Bélgica e Italia.

El próximo martes 28 de junio, los 28 jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea, incluido el Reino Unido, acuden a una cumbre en Bruselas donde el Brexit tendrá todo el protagonismo. Y como dato para entender el revuelo que todo esto ha causado, los empleados de las instituciones europeas anuncian que postergan sus vacaciones.

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