Saltar al contenido principal
TURQUÍA-RUSIA

Rusia y Turquía, relaciones complicadas

El presidente turco Erdogan y el presidente ruso Putin, el 9 de agosto del 2016.
El presidente turco Erdogan y el presidente ruso Putin, el 9 de agosto del 2016. REUTERS/Sergei Karpukhin

La reunión el 9 de agosto en San Petersburgo de los presidentes Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan reestablece una importante alianza estratégica en el marco de la geopolítica de Oriente Medio, el Caúcaso y el Mediterráneo Oriental. Los dos países estiman merecer una cuota de poder mayor en el esquema internacional.

Anuncios

Para Rusia supone ventajas en su política exterior. A Erdogan le ayuda a limitar las críticas que está recibiendo por sus medidas represivas posteriores al golpe de Estado en julio pasado, y a ampliar sus relaciones con otros países, como Israel.

La reconciliación se ha producido debido a una serie de factores, especialmente la debilidad creciente de Turquía en la región, las críticas al gobierno de Ankara por su masiva represión después del intento de golpe de Estado del mes pasado, y el ataque del Estado Islámico (ISIS) contra el aeropuerto de Estambul el 28 de junio. Ankara reestableció desde entonces su cooperación entre los servicios de inteligencia con Moscú. El gobierno de Putin, al contrario que los gobiernos occidentales, ha apoyado incondicionalmente a Erdogan en sus medidas represivas contra la oposición y dentro de las fuerzas armadas.

Leer> El presidente turco en Rusia: "la nueva etapa" de las relaciones ruso-turcas

Intereses energéticos

Rusia es el tercer socio comercial de Turquía, el cuarto inversor extranjero, el principal proveedor de energía, y uno de los principales destinos turísticos de los rusos. Turquía es importante para las exportaciones de gas ruso que fluirían hacia Europa por un gasoducto planificado para que atraviese ese país. Rusia construirá, además, una planta nuclear.

Tanto Erdogan como Putin consideran que el mundo se ha vuelto multipolar y que sus países merecen, junto con China y otros emergentes, una cuota de poder mayor frente a Estados Unidos y Europa. Sin embargo, tienen posiciones diferentes en el enfrentamiento entre Azerbaiyán y Armenia, la anexión de Crimea por parte de Rusia y Siria.

Las relaciones geopolíticas entre Rusia y Turquía han girado desde el siglo XIX alrededor del control de los Balcanes, el Mar Negro, el Caúcaso y la influencia en Oriente Medio.

Según el analista Jeffrey Mankoff del Center for Strategic and International Studies (CSIS), en Washington, Rusia ha ido ganando posiciones en estas regiones, debilitando la posición turca. Esto habría llevado a Erdogan a acercarse ahora a Moscú desde una posición de debilidad.

Desde 2002, Turquía impulsó una política de acercamiento e influencia con sus vecinos. Catorce años después, tiene problemas con varios países de la región, algo que acentúa esa debilidad.

El huracán sirio

Siria ha sido un tema de profunda división entre Moscú y Ankara. Desde el inicio del conflicto Rusia tomó partido por el presidente Bashar al-Assad, convirtiéndose en uno de sus principales apoyos internacionales, junto con Irán y el grupo libanés Hezbola.

Turquía, en cambio, que había sido una gran aliada del presidente sirio, decidió apoyar a la oposición armada más radical luego de intentar que Bashar suavizara su reacción frente a la revuelta popular que se inició en 2011.

Rusia se implicó proveyendo apoyo diplomático, fondos y armas hasta llegar a bombardear a parte de la oposición armada apoyada por Ankara. Por su parte, Turquía permitió pasar por su frontera armas, apoyo logístico y militantes yihadistas provenientes de diversos países de la región y Europa.

Un piloto ruso listo para despegar,en la base militar de Hmeimim, en la provincia de Lattaquie, en Siria.
Un piloto ruso listo para despegar,en la base militar de Hmeimim, en la provincia de Lattaquie, en Siria. Vadim Grishankin / RUSSIAN DEFENCE MINISTRY / AFP

Las relaciones se complicaron todavía más debido a la cuestión kurda. Turquía combate a los militantes kurdos de Turquía (el Partido de los Trabajadores de Kurdistán) que luchan por su independencia. Los kurdos en Siria, especialmente el Partido de la Unión Democrática Kurda, apoyados por Estados Unidos, pelean contra el denominado Estado Islámico (ISIS) y Bashar al-Assad. Ankara teme que el poder que ganen los kurdos en Siria sirva para fortalecer a sus homólogos en Turquía. Hasta el momento el gobierno de Erdogan ha mostrado más preocupación por combatir a los kurdos que a ISIS.

Rusia tiene dos actitudes hacia los kurdos. Por un lado, les apoya en Siria, particularmente porque luchan contra el Estado Islámico (ISIS), y presiona al Enviado Especial de la ONU para el conflicto sirio para que les incluya en las negociaciones de paz de Ginebra. Moscú teme a todo signo de radicalización en la región que pueda contagiar a su población musulmana. Igualmente les ha canalizado armas a los kurdos iraquíes para su lucha contra ISIS.

Por otra parte, Moscú es un gran defensor de la integridad territorial de los Estados y se opone a reivindicaciones de identidad que puedan ser tomadas como ejemplo independentistas dentro de Rusia en el futuro.

Estas dos actitudes le sitúan cerca de Ankara y su posición anti independentista de los kurdos, pero lejos por el apoyo que les presta. Un proyecto federal es la solución en el largo plazo, pero por el momento ni Siria ni Iraq, con sus estados destruidos, se encuentran en condiciones de implementar un proyecto de reforma federalista. Como indica el analista italiano Roberto Toscano en La República, Erdogan y Putin tienen, por diferentes razones, un interés común en mantener la unidad estatal de Siria.

La ruptura

El punto álgido de las relaciones entre Moscú y Rusia se produjo el 15 de noviembre de 2015 cuando la fuerza aérea turca derribó un avión ruso que estaba operando sobre Siria. Desde entonces hubo acusaciones mutuas y serias sanciones económicas de Rusia que tuvieron un grave impacto en la deteriorada economía turca. Erdogan encontró que la OTAN, pese a los acuerdos de solidaridad entre los aliados, no estaba dispuesta a dejarse arrastrar a una confrontación con Rusia. El mensaje implícito fue que debía solucionar ese contencioso.

Leer> El Kremlin fustiga "el expansionismo de la OTAN"

Después del intento de golpe y el contra-golpe del mes pasado, el gobierno turco aprovechó para pedir disculpas a Moscú, alegando que el avión fue derribado por militares golpistas. Erdogan estaría tratando de llegar a un acuerdo implícito con Moscú que implicaría aceptar que la permanencia de Bashar al-Assad en el poder en Siria, que Rusia disminuya su apoyo a los kurdos, y luchar juntos contra ISIS.

De esta forma, junto con el restablecimiento de las relaciones con Israel (país con el que ha tenido disputas sobre el bloqueo a la franja de Gaza), Ankara ha recuperado dos aliados y manda un mensaje a Estados Unidos y Europa indicando que si le presionan por la represión lanzada desde el mes pasado tiene otros amigos en quien apoyarse. Para Israel, por otro lado, es también estratégicamente importante. El gobierno de Benjamin Netanyahu está tratando de reconstruir una política de apoyos y aliados en la periferia de Oriente Medio (como hicieron sus antecesores después de la creación del estado de Israel), y tanto Turquía como Rusia son dos potencias fundamentales para su plan.

Tensiones con Estados Unidos

En efecto, las relaciones entre Turquía y Rusia tienen impacto sobre los vínculos entre Ankara y Washington. Para Estados Unidos es una seria preocupación tener un aliado de la OTAN tan volátil, crecientemente represivo y ahora reconciliado con Rusia.

Las respuestas del gobierno de Obama y la OTAN son pragmáticas. Para Estados Unidos y Europa, Turquía es un país central en la región (junto con Israel e Irán); una potencia demográfica, económica y geopolítica entre Asia, Europa y Oriente Medio. Y es el país que debe frenar a los refugiados sirios para que no lleguen a Europa.

En 2015 la EU llegó a un polémico acuerdo con Turquía sobre esta cuestión. La OTAN, además, cuenta con la base aérea de Incirlik, desde la que Estados Unidos opera en Siria y tiene proyección en la región.

Después del intento de golpe de Estado el general retirado estadounidense James G. Stavridis, quien fue comandante supremo de la OTAN entre 2009 to 2013, indicó que su país debe cooperar con Turquía y ser sensible a sus necesidades para luchar con ISIS, Bashar al-Assad y los kurdos.

Leer> La OTAN en Varsovia con la mirada en Moscú

Erdogan ha criticado repetidamente a Washington por apoyar a los kurdos en Siria. Estos temen que ese apoyo es circunstancial y que pueden perderlo si hay un acercamiento entre los gobiernos turco y estadounidense.

Los ganadores estratégicos de la aproximación entre Turquía y Rusia son Moscú e Israel. Turquía está asolada por diferentes problemas que no se van a solucionar con una amistad que todavía tendrá que fortalecerse.

Para Israel son todas ventajas. En el volátil contexto de Oriente Medio refuerza sus vínculos económicos y militares con Rusia y Turquía, disminuyendo su dependencia de Estados Unidos, país con el que ha tenido diferencias durante la administración Obama.

Mariano Aguirre dirige el Centro Noruego para la Construcción de la Paz (NOREF), en Oslo.

 

Boletines de noticiasNoticias internacionales esenciales todas las mañanas

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.