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Austria

Austria: de frente, a la extrema derecha

Los candidatos a las elecciones austriacas de este fin de semana, Alexander Van der Bellen y Norbert Hofer.
Los candidatos a las elecciones austriacas de este fin de semana, Alexander Van der Bellen y Norbert Hofer. Copyright 2016 The Associated Press

Este domingo los austriacos acuden nuevamente a las urnas por tercera vez en seis meses para definir finalmente quién será su nuevo presidente. El rechazo a los partidos tradicionales y una campaña fuertemente anclada en el tema de los refugiados y la inmigración, hacen prever el triunfo de la extrema derecha de Norbert Hofer.

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A simple vista son bastante parecidos. Tal vez el paso de los años delata más edad en uno, pero ambos tienen la misma seriedad y distancia que se espera de cualquier político austriaco. Eso en el papel o en la foto de cualquiera de sus debates, pero en la práctica Alexander Van der Bellen, ecologista liberal, y Norbert Hofer, candidato de la extrema derecha, son bastante distintos.

La pregunta es hacia qué candidato harán decantar la balanza estas diferencias cuando ambos nombres aparezcan en las papeletas de votación de la segunda vuelta presidencial austriaca. O mejor dicho, la segunda votación de la segunda vuelta electoral, esto luego que una primera votación fuera anulada porque Hofer denunció irregularidades en unos comicios que dieron por ganador a Van del Bellen.

“Es bastante probable que gane Nobert Hofer, el candidato de la extrema derecha”, comenta a RFI el profesor Tobias Boos, politólogo del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Viena. A eso agrega: “los resultados de la última elección fueron bastante apretados, 30.000 votos que hicieron la diferencia. Pero mientras había todo este proceso de repetición de los comicios tuvieron lugar las elecciones de los Estados Unidos. En ese ambiente el partido de Hofer, el FPO (Partido de la Libertad), polemizó bastante diciendo que en estas elecciones habían fallos, había engaño, todo para imposibilitar que gane Hofer y eso es una estrategia, una táctica que utilizó bastante este partido en los últimos meses”.

Pero volviendo a las diferencias entre ambos candidatos, el analista comenta que “Van der Bellen es un político que viene del partido Verde, pero que ahora se presenta como candidato independiente en estas elecciones. Siempre ha tenido una posición pro europea, una posición liberal frente a la cuestión migratoria, que es el tema principal de estas elecciones”, nos dice.

Sobre la extrema derecha, Boos comenta que “Nobert Hofer está jugando con los mismos temas que su partido ha enarbolado desde hace años, es decir, ideas antieuropeas, un discurso bien xenófobo, anti migratorio. Si uno se fija en las propuestas del FPO son para las élites neoliberales, pero discursivamente dibujan un discurso que supuestamente favorece a la gente sencilla, a los trabajadores”.

Programas que se vieron sacudidos los últimos meses por la actualidad internacional: el Brexit en el Reino Unido y la elección en Estados Unidos de Donald Trump.

Y aunque el experto insiste en que el rol de presidente en Austria no implica acceder a grandes competencias, sí puede catapultar hacia el ansiado cargo de canciller, un objetivo que no descarta el FPO. Así lo hizo ver el propio Hofer que en medio de la campaña llego a decir que si llegaba a la presidencia todo podría ser posible. Declaraciones que luego trató de suavizar.

Lo cierto es que el FPO ha sabido capitalizar el desencanto de los ciudadanos austriacos, el mismo que dejó a los grandes partidos nacionales fuera carrera en la primera vuelta presidencial. Un panorama que Tobias Boos, de la Universidad de Viena, explica por una pérdida del rol tradicional de dichos partidos.

“En Austria ha habido una neoliberalización de la socialdemocracia que hace que ya no se diferencien tanto de los partidos conservadores, del Partido Popular local. Los votantes que antes se inclinaban por la socialdemocracia, los asalariados, los trabajadores, ahora están votando fuertemente a la extrema derecha porque ya no se identifican con la socialdemocracia, que efectivamente no los representa. Durante los últimos diez años la extrema derecha fue bastante exitosa a la hora de dibujarse como anti establishment y por otro lado como representantes de la gente sencilla común contra estos dos grandes partidos tradicionales”, asegura Boos.

El giro a la extrema derecha de Austria también puede tener impacto a nivel europeo. Boos hace notar la coincidencia de que los comicios tengan lugar el mismo día en que el italiano Renzi se juega su credibilidad política en un referendo. Además las elecciones en Holanda y Francia, donde también la extrema derecha puede salir victoriosa, están a la vuelta de la esquina.
 

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