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Vida en el Planeta

Los huevos con Fipronil evidencian los fallos de la red de seguridad alimentaria

Audio 04:32
Un granjero muestra huevos frescos en una granja en Holanda, el 7 de agosto de 2017.
Un granjero muestra huevos frescos en una granja en Holanda, el 7 de agosto de 2017. REUTERS/Francois Lenoir

La Comisión Europea asume que se necesitan "mejoras" en el protocolo de alertas de seguridad alimentaria tras la crisis de los huevos contaminados con Fipronil, localizados ya en 17 países.

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Los huevos contaminados con Fipronil, sustancia que se utiliza para el tratamiento del acaro rojo en semillas o animales domésticos como perros y gatos ilegal en el uso de la cadena alimentaria, han vuelto a poner de relieve los problemas de la red de seguridad alimentaria que da cuenta a la Comisión Europea de posibles alertas en los alimentos que se mueven por el continente.

Los primeros análisis sitúan el origen del fraude en Holanda y Bélgica, donde la empresa belga Poultry Vision vendió supuestamente bajo la etiqueta “bio” un tratamiento para las gallinas que contenía fipronil. Otra empresa, en este caso la holandesa Chickfriend, habría utilizado el tratamiento con Fipronil en establos para gallinas.

Esquivando la culpa, ambos países se echan la culpa entre sí tras haberse filtrado que el Ministerio de Sanidad de Holanda recibió una alerta en noviembre pero no siguió la pista, y no fue hasta finales de julio cuando dio la alerta, seis días después Bélgica lo hubiera hecho.

Clara Aguilera, vicepresidenta de la comisión de Agricultura del Parlamento Europeo y miembro de la comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria, ha pedido la comparecencia del comisario europeo de seguridad alimentaria, Vytenis Andriukaitis, para que informe públicamente sobre los mecanismos puestos en marcha en esta crisis. La europarlamentaria cree que la UE tiene que dar un paso en la legislación para asumir más poder en las cuestiones alimentarias y no permitir que estas cuestiones se traten a nivel nacional, donde suelen primar los intereses internos, a pesar de que los productos se mueven de forma global casi sin fronteras.

Las autoridades tratan de tranquilizar a la población y aseguran que no existe riesgo para la salud en ingestas pequeñas pero las asociaciones de consumidores denuncian una opacidad de las instituciones en la información que dan sobre cómo se está tratando el problema.

Entrevistados:

- Clara Aguilera, vicepresidenta de la comisión de Agricultura del Parlamento Europeo y miembro de la comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria.

- Ruben Sánchez, activista en la defensa de los derechos de los consumidores y miembro de Facua.

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