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España

Madrid está a un paso de tomar el control de Cataluña

El jefe del gobierno español Mariano Rajoy el 21 de octubre de 2017.
El jefe del gobierno español Mariano Rajoy el 21 de octubre de 2017. REUTERS/Juan Medina

Rajoy pidió al Senado autorización para destituir al presidente regional catalán Carles Puigdemont. El Senado español abre una sesión extraordinaria para intervenir la autonomía regional catalana mientras que hoy también se reanuda el plenario del Parlamento catalán.

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Con nuestro corresponsal en Madrid, François Musseau

Rajoy se dirigió a la cámara alta, donde tiene mayoría, para pedir poderes extraordinarios y temporales. En virtud de éstos, Cataluña perderá cautelarmente su autogobierno, recobrado hace cuatro décadas con el retorno de España a la democracia.

"Este procedimiento se inicia cargado de razones", ante un ejecutivo catalán decidido a la secesión y que con ello "afecta a la economía, y muy mal", declaró Rajoy, después de que unas 1.500 empresas sacaran su sede social de Cataluña ante la incertidumbre reinante.

El mandatario anunció que quiere poder destituir al presidente independentista catalán, Carles Puigdemont, y a todo su gobierno, lo que provocó una fuerte salva de aplausos.

Igualmente, "la facultad de disolver el Parlamento de Cataluña pasará al presidente, que debe convocar elecciones en un plazo máximo de seis meses. Ya les adelanto que mi voluntad es celebrarlas lo más pronto posible", añadió Rajoy, en referencia a la principal medida del artículo 155 de la Constitución española, que aprobará previsiblemente el Senado.

El choque de Rajoy con los independentistas es frontal. En Barcelona, simultáneamente, los diputados de la mayoría separatista del Parlamento catalán prepararon una resolución en la que se insta al gobierno regional y a la cámara a iniciar un proceso constituyente, que siente "los fundamentos de la República catalana".  

Sin un giro político inesperado de última hora, España y Cataluña entrarán en una situación política inédita en su historia democrática.

La región catalana que fue, junto al País Vasco, la primera en recobrar el derecho a la autonomía en España tras el retorno de la democracia está a un paso de perder su autogobierno con la muy probable aplicación este viernes del artículo 155 de la Constitución por parte del gobierno central español.

De aprobarse las medidas que pide el gobierno conservador de Mariano Rajoy, Cataluña verá su gobierno destituido, su parlamento intervenido y sus instituciones controladas por el ejecutivo central.

Lo que está en juego es el futuro de Cataluña porque esto significa que Madrid tomaría el control en Barcelona del comando de la policía catalana y de sus 17.000 miembros, de la administración fiscal, de la sede del gobierno con la destitución de Puigdemont y de sus ministros, de los medios públicos, entre otros la televisión TV3, de su centro de telecomunicaciones.

En una palabra, un control total de las instituciones catalanas, incluyendo por supuesto el Parlamento.

“Tenemos que rescatar a Cataluña” afirmó la vicepresidenta española, Soraya Sáenz de Santamaría.

El presidente catalán, Carles Puigdemont, renunció a convocar elecciones anticipadas, que quizás hubieran evitado la votación en el Senado, por considerar que Rajoy no le daba suficientes garantías.

El pleno en el Senado empieza oficialmente a las 10H00 (08H00 GMT), y está prevista la intervención del propio Rajoy.

En el parlamento catalán, el plenario, que arrancó el jueves, se reanuda a las 12H00 (10H00 GMT), y podría intervenir Puigdemont.

El simbólico “choque de trenes” de ambas cámaras coincidiría durante la jornada.

Debilitado por las presiones de todos los lados, Puigdemont, de 54 años, prefirió no convocar comicios y devolver la palabra al parlamento catalán.

Según Puigdemont, el parlamento es el "depositario" del resultado del polémico referéndum del pasado 1 de octubre, en el que una mayoría aplastante del 90% dijo sí a la secesión.

Ese referéndum fue declarado inconstitucional por la justicia, y la intervención del gobierno central impidió que se realizara con garantías.

El proyecto independentista divide además en dos a la sociedad catalana, y menos de la mitad de sus electores acudió a las urnas.

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