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Alemania

El polémico Sarrazin vuelve a predecir la desintegración de Alemania

Thilo Sarrazin presenta su nuevo libro, 'Feindliche Übernahme', el pasado 30 de agosto de 2018 en Berlín.
Thilo Sarrazin presenta su nuevo libro, 'Feindliche Übernahme', el pasado 30 de agosto de 2018 en Berlín. John MACDOUGALL / AFP

El incendiario Thilo Sarrazin publica un segundo libro donde reafirma su tesis sobre una descomposición del país germano -y de Europa- a raíz de la inmigración musulmana. El primer libro de este miembro del Partido Socialdemócrata fue el más vendido en Alemania en los últimos diez años.

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Thilo Sarrazin tiene una voz baja; su mirada esquiva y su extrema delgadez transmiten la sensación de fragilidad y timidez. Nada de eso cambia cuando habla, pero el contenido de sus declaraciones es siempre incendiario.

Los berlineses lo recuerdan durante su época de jefe de Finanzas del estado de Berlín, cuando decía que la ya precaria ayuda social para los más pobres era suficiente y les daba, incluso, un menú para cómo alimentarse por menos de 4 euros al día. También cuando arremetía contra las minorías turcas y árabes por su “falta de voluntad de integración”.

La permanencia de Sarrazin en aquel puesto estuvo plagada de irregularidades y acusaciones de manejo irresponsable de dineros públicos que nunca condujeron a una condena pero sí a volverlo insoportable en la capital. En 2009 fue desplazado al Banco Central alemán, contra la voluntad de su directorio, donde se le prohibió tomar parte en asuntos internacionales.

Desde allí Sarrazin dio una entrevista a la revista Lettre International donde afirmaba: “Los turcos conquistan Alemania como los kosovares lo hicieron con Kosovo: teniendo más hijos. Quien no quiera integrarse no debe ser tampoco reconocido. Quien no hace nada, vive del Estado, no reconoce ese Estado, no se preocupa de la educación de sus hijos y que además, producen  continuamente niñas que llevan pañuelos en sus cabezas" no puede ser reconocido. También afirmaba que "ése es el caso del 70 por ciento de la población de origen turco y el 90 por ciento de la población de origen árabe de Berlín”.

El demonio entre los camaradas

Aquellas declaraciones le valieron un enorme escándalo y el primer intento de algunos miembros de su Partido Socialdemócrata (SPD) de expulsarlo. En vano.

Lejos de amedrentarse, Sarrazin aprovechó la controversia y lanzó en 2010 su primera bomba impresa, el libro Deuschland schafft sich ab (“Alemania se aniquila”), donde expuso básicamente que la mayor tasa de natalidad de los extranjeros, especialmente los de origen turco y árabe, y su baja preparación terminarían por imponerse a los alemanes, formando un país progresivamente más torpe, menos inteligente, menos productivo.

Las tesis eran tan banales, su argumentación tan sesgada y sus datos tan borrosos que a muchos les pareció indigno mezclarse en una discusión que parecía solamente darle una cara más argumentativa a los más oscuros prejuicios de la población. Pero el libro no provenía de un habitual despotricador de bares de esquina, sino de un funcionario importante de la administración pública alemana y de un militante del SPD.

En infinidad de foros y entrevistas, Sarrazin prosiguió con su serenidad habitual a ratificar y hasta extremar las tesis de su libro, que cada vez se fueron haciendo más racistas para intentar salvar lo borroso de una identidad cultural.

Defendió que hay una diferencia genética en los pueblos: “Los judíos y los vascos comparten genes que los diferencian de otros”. Y probablemente haber incluido a los judíos en ese catálogo fue su mayor error: la comunidad judía alemana se quejó asegurando que “aun cuando detrás de la idea de definir al pueblo judío por su herencia biológica haya una supuesta intención positiva, eso da muestra de un racismo enfermizo que los judíos no compartimos”.

Desde ese momento Sarrazin comenzó a ser atacado también por los sectores más conservadores de la democracia cristiana, incluyendo a la canciller Angela Merkel. Otra vez un grupo de sus camaradas intentó expulsarlo del Partido Socialdemócrata, pero fracasaron. El Banco Central intentó despedirlo pero Sarrazin consiguió llegar a un acuerdo para salir de la institución con una renta más alta de la que estipulaba su contrato. Su libro, entretanto, llegó a vender 1,2 millones de ejemplares, el más exitoso en Alemania en la última década.

Ya como pensionista, Sarrazin siguió publicando ensayos donde atacó a la sociedad multicultural, la igualdad de géneros, del “terrorismo de las virtudes” y de lo políticamente correcto , pero debió esperar hasta esta semana para sacar su segundo libro de peso, Feindliche Übernahme (“Absorción compulsiva”), un término del mundo de la economía que describe el momento en que una empresa absorbe a otra más pequeña contra su voluntad.

El libro lleva como subtítulo, “Cómo el Islam amenaza a la sociedad e impide el progreso”, y profetiza que la religión musulmana se extenderá en Europa, llevando ignorancia y desarmando el sistema de libertades civiles de Alemania y el continente.

Un reflejo de los prejuicios europeos

Muchos especialista ya se han burlado de las primitivas interpretaciones del Corán de Sarrazin (“las mujeres no pueden divorciarse", “ellos sólo conocen la violencia frente a otras creencias”), la magnitud de su ignorancia (“el Islam nunca ha tenido una arquitectura”, “la expansión del cristianismo en occidente se realizó sin la menor violencia”) y del diletantismo de sus análisis (“La transformación de los alemanes en minoría en su propio país es mucho mayor a lo que predije hace 10 años, lo que llevará a una patente disminución de las capacidades cognitivas de Europa en general”).

El libro ya está en el primer lugar de los más vendidos en Alemania y es el espejo impreso de muchos de los prejuicios que reinan por lo demás en todo el continente europeo. Al parecer, Sarrazin espera que sus tesis sean adoptadas y confirmadas por los muchos ciudadanos que, casi sin notarlo, se van moviendo hacia la extrema derecha.

Por tercera vez sus camaradas socialdemócratas anunciaron que intentarán expulsarlo del partido por sus opiniones racistas, pero nadie está seguro de lograrlo.

Sarrazin mismo es un caso curioso, casi psiquiátrico: su apellido deriva de sarraceno, el nombre con el que los cristianos medievales llamaban a los habitantes musulmanes y árabes del norte de África. ¿Será su discurso una manera de ocultar, avergonzado, la enorme y real influencia del Islam en la conformación de la Europa moderna?

Sergio Correa es corresponsal en Berlín de RFI en español.

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