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Rusia - Ucrania

La iglesia ortodoxa rusa rompe con el Patriarcado de Constantinopla

Ya no podemos celebrar más oficios conjuntos, nuestros sacerdotes no podrán más participar en las liturgias con las jerarquías del Patriarcado de Constantinopla", declaró a periodistas el metropolitano (obispo) Hilarion, el 15/10/2018.
Ya no podemos celebrar más oficios conjuntos, nuestros sacerdotes no podrán más participar en las liturgias con las jerarquías del Patriarcado de Constantinopla", declaró a periodistas el metropolitano (obispo) Hilarion, el 15/10/2018. REUTERS/Vasily Fedosenko

La Iglesia ortodoxa rusa ha consumado el divorcio con el Patriarcado de Constantinopla, después de que éste reconociera la semana pasada la independencia de la Iglesia ucrania.

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Por Annalisa Girardi para RFI

La separación religiosa llega después de que en 2014 se produjera un cisma político entre Moscú y Kiev, tras la anexión por parte del Kremlin de la región ucrania de Crimea.

Sin embargo, este proceso de independencia es algo más antiguo de los choques de 2014. Ya desde los años Noventa, tras la caída de la Unión Soviética, el líder de la Iglesia de Kiev, el patriarca Filaret, intentó eludir del control de Moscú, propósitos por los cuales fue excomulgado.

Con el reconocimiento de la autocefalia, el Patriarcado de Constantinopla ha decidido también revocar la excomunión, acabando de hecho de reconocer la influencia de Moscú sobre Kiev.

Pese a la ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países, el presidente ruso, Vladimir Putin, siempre había identificado en la Iglesia ortodoxa un importante medio para seguir teniendo influencia en la antigua república soviética.

Esta división, definida como la más grave después del Grande Cisma del 1054 entre la Iglesia ortodoxa y la católica, es un avance más en la profunda crisis entre los dos países, que ya fue no solo política, sino también económica y militar.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, ya relacionó el asunto religioso con la cuestión política, subrayando como la autocefalia de la iglesia va de la mano con la independencia del el país. Por su parte, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, describió la independencia de la Iglesia ucrania como una “provocación” apoyada por Washington.

La ruptura es otro golpe al ideal de Putin del “mundo ruso”. De hecho, Kiev fue el origen de la Iglesia rusa y por lo tanto para Moscú es fundamental de no perder también el control espiritual sobre esta región.

El portavoz de Cirilo I, patriarca de Moscú, ha calificado de catastrófica la ruptura para toda la Ortodoxia mundial y ha acusado el patriarcado de Constantinopla de haber legalizado una escisión.

Por su parte, las instituciones religiosas en la hodierna Estambul han pedido a ambas partes que eviten actos de venganza y de apropiación de iglesias, monasterios y otras propiedades.

Por supuesto, este asunto espiritual tendrá muchas consecuencias materiales. Rusia teme perder más de 12.000 parroquias ucranias sobre las cuales ejercía su propia jurisdicción y otros sitios y propiedades que hasta ahora había considerado su pertenencia.

Hay también el miedo de enfrentamiento entre las dos partes. Ya la semana pasada Putin decidió tratar el tema en el seno del consejo de seguridad ruso, mientras muchos ucranios consideran que la Iglesia rusa ejercía su poder para apoyar a los separatistas filo-rusos y tendrán interés en que esta institución no intente suprimir la independencia que acaban de obtener.

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