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Los fabricantes de autos británicos temen lo peor con el Brexit

La fábrica Vauxhall en Ellesmere Port, Reino Unido, produce autos Opel para PSA.
La fábrica Vauxhall en Ellesmere Port, Reino Unido, produce autos Opel para PSA. Paul ELLIS / AFP

La industria automotriz británica, que emplea indirectamente a más de 850.000 personas y representa más de una décima parte de la producción industrial del país, está preocupada por el Brexit y sus consecuencias. En caso de No Deal, o de un acuerdo que impondría controles de bienes en las fronteras con la Unión Europea, toda la cadena podría bloquearse.

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La perspectiva de la salida del Reino Unido de la Unión Europea sin acuerdo entre ambas partes es tema de preocupación para la industria automotriz británica. Para la Sociedad de Constructores y Vendedores Automóviles (SMMT), un Brexit duro se traduciría en al menos 5.700 millones de euros de derechos de aduana suplementarios sobre las importaciones de vehículos, y complicaría la producción en el país.

Tony Cotton es el director financiero de Albert Jagger Ltd, una compañía que construye piezas de repuesto, y asegura que “nadie sabe lo que va a pasar y nadie lo sabrá mientras el Gobierno no decida si vamos a tener un Brexit duro o suave. Pero es seguro que habrá un impacto porque exportar hacia Europa ya no será tan fácil”, según le dijo a la periodista de RFI Marie Billon.

“Habrá que rellenar documentos, lo cual tomará mucho tiempo, y se puede suponer que los europeos comprarán menos productos británicos. Nuestros productos son de buena calidad y a un precio razonable pero si se imponen derechos aduaneros, entonces todo aumentará y es un problema porque esta industria es muy competitiva”, prosigue Cotton.

Para la industria automotriz, un No Deal no es una opción

Jeremy Townsend, el portavoz de Vauxhall Motors, marca hermana de Opel, explica que este sector es muy dependiente de la libre circulación de bienes porque “todas las fábricas utilizan el modelo del ‘Justo a Tiempo’, es decir que un vehículo no se construye de cabo a rato en un lugar único. Por ejemplo, el motor y la caja de cambio pueden proceder de constructores instalados en diferentes países. La fábrica que produce el vehículo no tiene piezas en reserva pues las compañías que las proveen deben entregarlas exactamente en el momento en que se está ensamblando el vehículo. Es crucial que lleguen a tiempo, sin que controles en las fronteras las retengan”.

David forma parte de los proveedores de piezas para constructores. Sólo provee fábricas basadas en el Reino Unido pero importa una parte de sus materiales desde Europa. “Las multas por retraso con Jaguar Land Rover son de aproximadamente 68.000 euros por minuto. Con el Brexit, habrá retrasos sistemáticos de los camiones que, llegando a Dover, deberán esperar dos, tres días para pasar las aduanas”, según le contó a Marie Billon.

Cualquiera sea el resultado de las negociaciones, David almacenará mercancía a partir del mes de febrero, pero si en marzo el Brexit se sale de control, él ya ha pensado en la posibilidad de cerrar uno de sus sitios británicos para abrir una fábrica en Eslovenia, donde el constructor Jaguar produce algunos de sus vehículos.

El Brexit está programado para el 29 de marzo 2019.

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