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Pekín y París buscan un nuevo equilibrio tras 55 años de relaciones diplomáticas

Los presidentes Emmanuel Macron y Xi Jinping en la cumbre del G-20 en Hamburgo, julio 2017
Los presidentes Emmanuel Macron y Xi Jinping en la cumbre del G-20 en Hamburgo, julio 2017 IAN LANGSDON/AFP

El presidente chino Xi Jinping buscará en Francia convencer que Pekín es un socio comercial fiable. Emmanuel Macron alerta a Europa de las ambiciones "hegemónicas" chinas

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El presidente francés y chino seleccionaron cuidadosamente la fecha para su encuentro. Este 25 de marzo se cumplirán 55 años del inicio de las relaciones bilaterales entre Pekín y París, salvo que ahora el gobierno francés tiene crecientes dudas sobre la manera como esas relaciones han evolucionado. Una cifra permite comprender por qué. El  déficit comercial de Francia con China equivale a 29 200 millones de euros.

Antes de viajar a Francia Xi Jinping estuvo en Italia y Mónaco. El gobierno italiano aceptó sumarse, no sin reticencias, al proyecto Nuevas Rutas de la Seda, un impresionante sistema de infraestructuras que Pekín impulsa desde el 2013 con objeto de incrementar los intercambios comerciales entre China y Europa. En Mónaco el presidente chino y el príncipe de Mónaco hablaron de cómo cooperar en temas como el desarrollo de la economía numérica. El principado firmó el año pasado un acuerdo con el gigante de la telefonía Huawei para permitir que el pequeño estado de 2 kilómetros cuadrados pueda estar completamente cubierto por la tecnología de la 5G para sus comunicaciones móviles.

Los acuerdos firmados en Italia y Mónaco incomodan a Francia. El mandatario francés ha llamado en diversas ocasiones la atención sobre los riesgos de la dependencia financiera y de la pérdida de soberanía de los estados ante el impulso del gigante asiático. En mayo pasado, de visita en Xian, China, el jefe del Estado dijo en referencia al proyecto Nuevas Rutas de la Seda que "no pueden realizarse sino de manera compartida" pues de otra manera se convertirían en "una nueva hegemonía".

Durante ese viaje Macron habló de la "asociación estratégica con China" y prometió volver cada año de su mandato. Ahora las cosas parecen haber cambiado. Es obvio que China busca obtener el mayor beneficio posible derivado de su potencia. Igual que hacen Francia, Estados Unidos y otras potencias económicas. El problema es que, salvo Estados Unidos, los otros países difícilmente pueden desafiar solos a Pekín, Francia incluida. China quiere aprovechar su poder para impulsar acuerdos, sobre todo en el terreno de las innovaciones tecnológicas donde el país europeo tiene una experiencia y conocimientos reconocidos en el mundo.

Los tres sectores franceses más solicitados por los inversionistas chinos son el de la energía, el turismo y las tecnologías. El gigante Huawei tiene instalados 5 centros de investigación en Francia.

Tras la recepción que Emmanuel Macron ofrecerá a su huésped en Niza la noche del domingo, ambos mandatarios se encontrarán en el Palacio del Eliseo el lunes donde se darán a conocer una serie de acuerdos. El martes, último día de su vista de estado en Francia, Xi Jinping sostendrá una reunión ampliada en presencia de Macron, la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

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