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Elecciones complicadas para Erdogan

Electores en un centro de votación de Estambul. Turquía, 31 de marzo de 2019.
Electores en un centro de votación de Estambul. Turquía, 31 de marzo de 2019. ®REUTERS/Murad Sezer

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, encara este domingo unas elecciones municipales de alto riesgo en plena tormenta económica, tras haber librado una extenuante campaña para evitar el sismo de una derrota en Ankara o Estambul. 

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Los centros de votación abrieron a las 7H00 (4H00 GMT) en el este Turquía, incluida la ciudad de Diyarbakir, constató un periodista de la AFP, en tanto que en Estambul, Ankara y otras ciudades la apertura estaba prevista una hora más tarde. Los ciudadanos deben elegir a sus alcaldes, consejeros municipales y jefes de barrio.

En un momento en que Turquía se enfrenta a su primera recesión en 10 años, a una inflación récord y a un desempleo al alza, estos comicios sirven de test para Erdogan, quien resultó vencedor en todas las elecciones desde la llegada al poder de su partido, el AKP, en 2002.

Mientras Erdogan afirma que "la supervivencia de la nación" está en juego y pide "enterrar en las urnas" a los enemigos del país, la oposición pide aprovechar estas últimas elecciones hasta 2023 para sancionar la política económica del poder.

Muestra de la importancia que tienen para él estas elecciones locales, el presidente turco, de 65 años, se zambulló de pleno en la campaña, con 102 mítines en 50 días. Entre el viernes y el sábado pronunció al menos 14 discursos en Estambul.

Si el jefe de Estado hizo tantos esfuerzos fue porque una derrota "derribaría el mito de invencibilidad" del que goza, señala Emre Erdogan, profesor en la universidad Bilgi de Estambul.

Atención especial merecerán los 30 municipios metropolitanos que constituyen el pulmón económico del país, con varias ajustadas batallas, como en Bursa (noroeste) y Antalya (sur).

Pero las miradas están puestas sobre todo en Ankara, la capital, y Estambul, corazón económico y demográfico del país, donde la hegemonía del AKP y de sus predecesores islamistas desde hace 25 años se ve amenazada.

 - El precio del tomate -

Para evitar una derrota humillante en Estambul, su ciudad natal y de la que fue alcalde entre 1994 y 1998, Erdogan envió al ex primer ministro Binali Yildirim.

En Ankara, a donde envió a un exministro, la situación parece más complicada pues los sondeos conceden una clara ventaja al candidato de la oposición, Mansur Yavas.

Consciente de que la inflación de alrededor del 20% golpeó duramente a los turcos, Erdogan pidió a las alcaldías de Estambul y Ankara que abran sus propios puestos de frutas y verduras con grandes descuentos.

Pero en lugar de centrarse en las dificultades económicas, que achaca a una "operación de Occidente", hizo campaña sobre todo en el terreno de la seguridad, con la mira puesta en la amenaza terrorista y las potencias hostiles.

Este domingo, no se tratará "del precio de la berenjena, del tomate o del pimiento", dijo Erdogan en un mitin en Estambul el sábado. "¡Son unas elecciones por la supervivencia del país!", aseguró.

 - Campaña brutal -

Este domingo se enfrentan dos coaliciones: por un lado el AKP de Erdogan y sus aliados ultranacionalistas del MHP; y, por otro, los socialdemócratas del CHP y el partido de derecha Iyi.

Estos últimos cuentan con el apoyo de los prokurdos del HDP, que no presentaron candidatos a Estambul ni a Ankara para evitar una dispersión de los votos anti-Erdogan.

Mine Ince, partidaria del presidente interrogada por la AFP en un reciente mitin en Estambul, dice que de ninguna manera votará contra Erdogan a pesar de las decepciones económicas: "Siempre estaremos detrás de él", afirmó.

La campaña para estos comicios, los octavos de un agotador ciclo electoral que comenzó en 2014, volvió a estar marcada por la brutalidad de los discursos. Erdogan, por ejemplo, acusó a sus opositores de estar vinculados con el "terrorismo".

También se dio una falta de equilibrio: las televisiones retransmitieron integralmente las intervenciones diarias de Erdogan, pero concedieron poco espacio a la oposición.

Para Gareth Jenkins, investigador del Silk Road Studies Program, eso muestra que "el AKP no se ve capaz de ganar unas elecciones equitativas. Y seguramente tenga razón".

Con la AFP
 

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