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Escala en París

"Los lobbies [en el Europarlamento] son necesarios siempre y cuando trabajen de manera transparente"

Audio 13:21
Jaume Duch, portavoz del Europarlamento, conoce esta institución como la palma de su mano.
Jaume Duch, portavoz del Europarlamento, conoce esta institución como la palma de su mano. RFI

Jaume Duch conoce el Parlamento europeo como la palma de su mano. El portavoz de la institución lleva 13 años en la función y 30 recorriendo sus corredores. A pocos días de que se celebren las elecciones europeas, explica a Escala en París para qué sirve precisamente este Parlamento. Y vemos con él los puntos sensibles de esta criticada institución.

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Cuando nos sentamos con Jaume Duch, la primera pregunta que se impone es la que se hacen los más de 400 millones de habitantes de la EU que son convocados a las urnas para renovarlo. ¿Para qué sirve el Parlamento? "Para lo que sirven todos los Parlamentos, para legislar, para aprobar las leyes europeas que rigen muchos sectores de la vida de los habitantes de la UE, para saber a dónde va el dinero, cuáles son las políticas en las que se quiere acentuar el esfuerzo europeo y un Parlamento que sirve para controlar el jecutivo, es decir la Comisión", responde

Su labor como portavoz, explica, es más que todo pedagógica para informar mejor al ciudadano europeo: "Nuestro trabajo es abrir las ventanas del Parlamento para ver lo que está pasando en el interior, facilitar la comunicación entre los ciudadanos y los diputados, quienes ellos eligieron". Una labor  que en tiempos electorales combate la desinformación y que fuera de la campaña trata de cambiar la imagen de opacidad y de complejidad que tienen muchos europeos de sus instituciones. 

En treinta años, ha visto pasar un sin número de leyes, una de la que le ha llamado particularmente la atención es reciente: "La ley europea que rige la propiedad intelectual, una ley que ha pasado por un proceso de discusión muy importante en el que ha habido mucha presión social, presión de los internautas que tenían miedo de que se recortasen sus derechos en internet, presión de las grandes plataformas de Internet, de los medios sociales que obviamente tienen muchos intereses en este tema y en medio las empresas, los medios de comunicación, los creativos que querían que se defendiera su creación. Eso ha sido un encaje de bolillos entre diferentes intereses y entre diferentes culturas políticas entre países que no ven las cosas de la misma manera".

Es ese difícil equilibrio entre tantos intereses que le valen a la Unión europea tantas críticas y quizás hasta un desamor. Tanto más cuanto que la influencia de los grupos de presión en Bruselas no es un secreto para nadie. "Los lobbies no son malos o buenos, aclara, son necesarios siempre y cuando hagan su trabajo de manera transparente. El lobbie malo es el lobbie que se esconde, es el que hay que evitar que pulule en torno a las instituciones europeas se han dotado de códigos de relación entre los diputados y los lobbies. Un lobby puede ser la Federación de agricultores o Caritas, hay de muchos tipos. Y todos tienen un interés porque pueden ayudar al diputado a entender la realidad y a saber cuáles son las consecuencias de aprobar una ley. Pero hay que hacerlo a la luz del día" 

Con ese esfuerzo de transparencia el Parlamento, así como la Comisión, intentan acercarse a los ciudadanos que no se agolpan en las urnas cuando se trata de las elecciones europeas. La tasa de abstención fue de un 57% en las elecciones del 2014 y se espera que este año sea elevada. Para Jaume Duch, "el desamor ya no es tanto" en la medida en que la Unión Europea ha salido de la crisis que la golpeó con un mazo en 2008: "Una crisis monetaria que se convirtión en crisis económica y existencial", recuerda. 

Y agrega que "desde el 2014 las cifras nos dicen que la Unión europea lleva cinco años de crecimiento económico permanente [...] y hay un 68% de la Unión europea que nos dicen que es beneficioso que su país permanezca a la UE. Un porcentaje tan alto no lo habíamos tenido nunca. Se explica por dos razones: el final de la crisis económica y el Brexit". Y da el ejemplo de su país de origen, España, que "ha dado un gran salto" desde que entró al bloque hace tres décadas. 

Si evidentemente el Brexit ha marcado al Parlamento, personalmente el recorrido de Jaume Duch lo ha sido  por personalidades con trayectoria política importante como Simone Veil, gran figura política francesa que fue presidenta del Parlamento. "Convivir con ella ha sido un lujo"

 

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