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Vaticano Rumanía

El papa visita a la minoría romaní en su último día en Rumanía

El papa Francisco se dirige al altar donde ofició una misa en un santuario de Transilvania, en el centro-oeste de  Rumanía.
El papa Francisco se dirige al altar donde ofició una misa en un santuario de Transilvania, en el centro-oeste de Rumanía. Inquam Photos/Octav Ganea via REUTERS A

 El papa Francisco llegó este domingo a Blaj, donde beatificó a siete obispos mártires del régimen comunista, y reservará la tarde del domingo, la última etapa de su viaje a Rumanía, para visitar un barrio de la minoría romaní de la ciudad. 

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Ion, un jubilado, espera mucho de la visita. "Hablará sin duda de discriminación, pues nosotros los gitanos no tenemos ningún derecho", considera.
   Liberados a mediados del siglo XIX después de 500 años de esclavitud, en Rumanía hay actualmente entre uno y dos millones de romaníes, del total de 20 millones de habitantes, entre quienes constituyen una comunidad pobre y marginada.
   "Allá donde vayamos, ya sea la alcaldía, la policía o a la escuela, las puertas se cierran", lamenta Ion, de 72 años, quien reside desde hace años en un barrio pobre de Blaj, una ciudad del centro del país con fuerte representación católica.
   Desde hace varios años, la vida cotidiana de este exobrero de la construcción y sus vecinos experimentó una cierta mejoría: las calles de tierra se pavimentaron y las casas se conectaron a redes de agua corriente y gas.
   Pero la mayor parte de los romaníes de Blaj, varios miles en total, vive en condiciones aún más precarias, en la periferia de la ciudad.
   Petru Varga, de 35 años y funcionario en la alcaldía, no ve nada de anormal: "Siempre fue así en los barrios gitanos, no solo en Blaj, sino en todas partes", señaló a la AFP.
   Infatigable defensor de los derechos de los más desfavorecidos, el papa Francisco llegó este domingo a Blaj, donde beatificó a siete obispos mártires del régimen comunista. Y reservará la tarde del domingo, la última etapa de su viaje a Rumania, a visitar un barrio gitano de la ciudad.

   - Círculo vicioso -

   En lo que se refiere a la mejora del nivel de vida en Rumanía, miembro de la Unión Europea (UE) desde 2007, se han logrado pequeños avances para sacar a las personas gitanas de la marginación social.
   Pero eso no impide que siga habiendo bolsones de miseria, "guetos urbanos o rurales donde nada ha cambiado", subraya el sociólogo Gelu Duminica, originario de esta comunidad.
   Según un estudio realizado en 2018 por su asociación, Impreuna (Juntos), 9% de los romaníes de Rumanía no perciben ningún ingreso, mientras que 10% sobreviven solo gracias a exiguas subvenciones sociales, frente al 1% del resto de la población. La tasa de analfabetismo es de 15% en esta minoría, frente a 2% para los otros rumanos.
   "Se trata de un círculo vicioso, donde un acceso limitado a la educación conduce a un bajo acceso al mercado del trabajo", indica Duminica.
   "La visita del papa es un menaje a favor de las personas marginadas, desconocidas o no aceptadas por los otros", señala a la AFP el sacerdote católico de rito bizantino Mihai Gherghel, quien supervisó en Blaj la construcción de una pequeña iglesia donde Francisco celebrará una misa.

   - La atracción de los evangélicos -

   "Pienso que ayudará a quienes de verdad lo necesitan", dijo Gheorghe Halas, pastor bautista romaní que, desde 2005, aboga en Blaj por esa corriente evangélica del protestantismo, en plena expansión.
   Mayoritariamente ortodoxos, como el 86% de los rumanos, muchos romaníes han sido seducidos en los últimos años por el neoprotestantismo y especialmente por los pentecostales, que tienen un "discurso que valoriza" a la gente y se apoya en una sólida red de ayuda.
   Entre los evangélicos, "la conversión representa un momento importante para una persona estigmatizada, que se siente por fin respetada por lo que es", explica a la AFP Laszlo Foszto, investigador en asuntos de minorías nacionales.
   Para los pentecostales, conocidos también bajo el nombre de los "arrepentidos" por haber renunciado al alcohol o al juego, "Dios no tiene prejuicios, él ve solo su corazón inmaculado", agrega.
   Esto atrae a muchos romaníes en busca de reconocimiento y se diferencia, según diversos analistas, de las actitudes de la muy conservadora y poderosa iglesia ortodoxa de Rumania.
   La socióloga Gelu Duminica dice que la jerarquía ortodoxa no se ha excusado por su papel central en la esclavitud de los Roms.
   Pero el domingo las diferencias religiosas se borrarán, se congratula el padre Mihai: "Toda la ciudad de Blaj será una catedral".

Con AFP

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