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Alcalde de Lampedusa a RFI: 'En Italia se desarrolla un clima de tensión y rabia'

Migrantes del Open Arms llegan a Lampedusa, el 20 de agosto de 2019.
Migrantes del Open Arms llegan a Lampedusa, el 20 de agosto de 2019. REUTERS/Guglielmo Mangiapane

Las tribulaciones del barco Open Arms en el Mediterráneo terminaron este martes 20 de agosto por la tarde con su desembarco en Lampedusa, después de 19 días esperando un puerto de recepción, a pesar de que varios países europeos habían aceptado acoger a los migrantes a bordo. Ese mismo día, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, presentó su dimisión. En este contexto de crisis nacional y europea sin precedentes, Salvatore Martello, alcalde de esta pequeña ciudad siciliana en el seno del fenómeno migratorio, habló con RFI.

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El barco Open Arms entró al puerto de Lampedusa este martes por la noche, saludado por unos sesenta residentes y veraneantes con gritos de bienvenida y al aire de "Bella ciao". A la medianoche, los migrantes comenzaron a descender en pequeños grupos, algunos sonriendo, otros tensos o tristes. Sólo quedaban 80 de ellos, tras numerosas evacuaciones médicas y el rescate de unas 15 personas que habían saltado al agua ese mismo día.

Este acontecimiento marcó el fin de un día de locura en Italia, con el anuncio por la tarde de la dimisión del jefe de Gobierno y su virulento ataque a su ahora ex ministro del Interior de extrema derecha, Matteo Salvini.

Fue el fiscal de Agrigento, Luigi Patronaggio, quien puso fin a la pesadilla del Open Arms, después de haber evaluado personalmente la situación sanitaria sobre el terreno. En cuanto al barco y su tripulación, partieron hacia Sicilia, acompañados por un buque militar e inmovilizados allí por no se sabe cuánto tiempo.

Migrantes del Open Arms llegan a Lampedusa, el 20 de agosto de 2019.
Migrantes del Open Arms llegan a Lampedusa, el 20 de agosto de 2019. REUTERS/Guglielmo Mangiapane

Un "clima de rabia" en Italia

También está abierta una investigación contra X por secuestro de personas, omisión y rechazo de actos oficiales. Las autoridades italianas habían denegado el acceso a la isla al Open Arms, aunque seis países europeos –Francia, Alemania, Luxemburgo, Portugal, Rumanía y España– se habían comprometido a recibir a los migrantes que transportaba. La negativa se produjo a nivel del ministro del Interior saliente Matteo Salvini, quien de hecho afirmó en Facebook ser el blanco de esta investigación.

"Salvini ha hecho una serie de pruebas. En cada nuevo caso, puso a prueba la resistencia de los supervivientes, de los socorristas, de las ONG, pero también la reacción de la opinión pública y de sus partidarios. Así que utilizó el sufrimiento de estas personas para aumentar sus puntajes electorales. Por eso es un día importante: el fiscal de Agrigento dijo que hay límites a la crueldad, y que no podemos seguir así. Y espero que a pesar de la ley de seguridad, la investigación pueda seguir su curso y determinar las responsabilidades. Además, el gobierno cayó, así que no creo que nadie pueda salvar a Matteo Salvini de un posible juicio", dijo a RFI Giusi Nicolini, ex alcaldesa de Lampedusa presente para el desembarco.

"Hoy en día, en Italia, se desarrolla un clima de tensión, rabia e incluso confrontación que ya no permite que se celebre un debate en condiciones democráticas”, lamenta el actual alcalde de Lampedusa Salvatore Martello al micrófono de Juliette Gheerbrant, enviada especial en la isla. Según él, apenas se habla de inmigración salen polémicas destinadas a apagar cualquier discusión válida sobre el tema.

El alcalde de Lampedusa, Salvatore Martello.
El alcalde de Lampedusa, Salvatore Martello. Alberto PIZZOLI / AFP

La "amplia responsabilidad" de la UE

"Puesto que se trata de un problema que afecta al mundo entero, no sólo a Italia, sería prudente sentarse a la mesa y encontrar la manera de tomar decisiones comunes, de acuerdo con las normas. La Unión Europea tiene una gran responsabilidad, por supuesto, pero también los países directamente afectados", estima el alcalde de Lampedusa.

Ejemplo: el caso de España, que dijo "después de 19 días: 'Os ofrezco un puerto de desembarco'. Había que pensárselo antes. Después de 19 días en el mar, cómo decirle a la tripulación: 'Váyanse al Estrecho de Gibraltar, acompañen a estos migrantes', migrantes que, en mi opinión, están muy mal a bordo del barco".

Unas horas antes de la decisión del fiscal Patronaggio, Madrid había finalmente anunciado el envío de un barco militar a Lampedusa para llevar a los migrantes a España, país de la ONG catalana Proactiva Open Arms. Pero la ONG está en el corazón de la vida política española, en abierto conflicto con Madrid. Al parecer, no cumple con la legislación nacional y rescata ilegalmente a los migrantes en el mar. Fue por esa razón que la organización se negó a desembarcar en un puerto español, donde se veía expuesta a una multa y a presiones.

"El problema de la inmigración no está resuelto"

Además, recalca el alcalde, no es cierto que los puertos están cerrados: "Necesitamos aclarar una cosa. Cuando llega un barco de una ONG, todo el mundo habla de inmigración, de desembarcos... Pero nadie se da cuenta de que mientras un barco está siendo bloqueado, al mismo tiempo otros barcos llegan directamente al puerto de Lampedusa, a veces con más migrantes a bordo que en los barcos de las ONG".

Sin embargo, subraya, "en el imaginario colectivo en Italia, la gente está convencida de que ya nadie llega, que la inmigración ha terminado y que el único problema son las ONG que ayudan a las personas en el mar. Tenemos que decirle a la gente que el problema de la inmigración no está resuelto, que los puertos están abiertos y que la guerra mediática de algunos se dirige exclusivamente contra las ONG".

Mientras tanto, el Ocean Viking de SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras sigue esperando un puerto seguro entre Malta y Lampedusa para desembarcar a 356 supervivientes.

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