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Rusia

Segunda Guerra Mundial: Rusia reivindica su guerra patriótica pese a las sombras

'Alzando una bandera sobre el Reichstag' es una histórica fotografía tomada el 2 de mayo de 1945 por el fotógrafo Yevgueni Jaldéi en Berlín, Alemania.
'Alzando una bandera sobre el Reichstag' es una histórica fotografía tomada el 2 de mayo de 1945 por el fotógrafo Yevgueni Jaldéi en Berlín, Alemania. WikimediaCommons

El mes pasado, una bomba de la Segunda Guerra Mundial fue hallada y desactivada en el recinto del Kremlin de Rusia. Pero el recuerdo de la guerra sigue haciendo tic-tac. El artefacto hallado estaba cubierto por una densa capa de arena, y el conflicto que se conmemora sigue envuelto en una tupida red de recuerdos: es imposible encontrar una familia rusa que no perdiese a alguien en la conflagración. La Unión Soviética fue el país que más víctimas civiles y militares tuvo en la Segunda Guerra Mundial (unos 26 millones, según los cálculos oficiales). Los alemanes perdieron entre cinco y seis millones.

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Por Xavier Colás, nuestro corresponsal en Moscú.

Los rusos denominan como la Gran Guerra Patria sólo el periodo comprendido entre el 22 de junio de 1941 (comienzo de la invasión alemana a la Unión Soviética) y la capitulación del régimen nazi en mayo de 1945. Hay otra guerra patria: la que libraron contra Napoleón un siglo antes. Pero cada vez hay más vacilación: sólo un tercio de los rusos puede situar correctamente la fecha de inicio de la Segunda Guerra Mundial y algunos creen que antes de 1941 había paz en Europa, según una encuesta del Centro Ruso para el Estudio de la Opinión Pública (VTsIOM). El columnista de asuntos históricos del medio Lenta, Vladimir Lavrov, culpa la disminución en el número de horas académicas dedicadas a esta disciplina.

El hecho de que “su guerra” empiece antes no significa que los historiadores rusos minimicen lo que sucedió en los años anteriores, cuando Europa ya era un campo de batalla o incluso antes, cuando Hitler empezó a vulnerar fronteras ante la preocupación generalizada. “La falta de una reacción clara de las potencias occidentales convenció a los nazis de su impunidad”, asegura el historiador militar Yuri Knutov.

Un papel más allá de sus fronteras

La Operación Barbarroja supuso la invasión de Rusia por parte de Alemania y sus aliados: empezó por sorpresa y con un éxito de Hitler. El plan alemán contemplaba una guerra corta y la capitulación rusa antes de la llegada del temido invierno para no verse envueltos en una guerra en tres frentes. En septiembre de 1941 los nazis se acercaron a Leningrado y Moscú. Hitler trató de cortar los suministros de petróleo del Ejército Rojo, llevando a sus tropas hasta Stalingrado.

'Defensores de Leningrado': soldados rusos en una ofensiva el 1 de enero de 1943 durante la Gran Guerra Patriótica.
'Defensores de Leningrado': soldados rusos en una ofensiva el 1 de enero de 1943 durante la Gran Guerra Patriótica. Vsevolod Tarasevich/RIA Novosti archive

Estos días los medios rusos recuerdan que Moscú insistió en que los aliados abrieran un segundo frente en Europa occidental, pero Londres y Washington “durante mucho tiempo se limitaron a luchar en la región mediterránea”, como recordaba la semana pasada el historiador Svyatoslav Knyazev en el canal RT.

El papel de los soldados de la URSS desborda sus fronteras. “Cientos de miles de soviéticos están enterrados en tierras europeas. Gran parte de lo logrado hoy por los países europeos y asiáticos está cimentado sobre la vida de los soviéticos”, explica el diplomático ruso Nikolay Sofinskiy, que participó en un ciclo de la agencia rusa Sputnik.

Los pactos con Alemania

Este año es el 80° aniversario de un acuerdo incómodo para la Rusia actual. El llamado pacto Ribbentrop-Molotov (1939), atribuido por los historiadores rusos a la necesidad que tenía el Kremlin de ganar tiempo para afrontar una guerra que podía ser inevitable, contenía un protocolo secreto sobre la partición de Polonia y la entrega a la URSS de Lituania, Letonia, Estonia y Besarabia. Además, dejaba a Finlandia en la órbita de influencia de Moscú. Hoy Moscú se presenta como guardiana de las esencias del antifascismo, por lo que ese acuerdo con Hitler es un detalle amargo de explicar. Sólo tras la apertura liderada por Mijail Gorbachov a finales de los años 80 el pueblo ruso se enteró de los detalles secretos del pacto soviético-alemán.

Prisioneros de guerra alemanes en Moscú, julio de 1944.
Prisioneros de guerra alemanes en Moscú, julio de 1944. Michael Trahman/RIA Novosti archive

“Con todo fundamento se puede condenar el pacto Ribbentrop-Molotov suscrito en agosto, pero un año antes Francia y el Reino Unido firmaron en Múnich el conocido pacto con Hitler e hicieron añicos las esperanzas de formar un frente unido de lucha contra el fascismo”, dijo en su momento el actual presidente ruso, Vladimir Putin. De hecho otros historiadores rusos creen que lo que despejó el camino hacia el conflicto fue otro pacto. “Inglaterra y Francia hicieron todo lo posible para expandir la agresión de Hitler hacia el este. En general, el comienzo de la Segunda Guerra Mundial se puede establecer en el acuerdo de Múnich y la entrada de tropas polaco-alemanas en Checoslovaquia”, añade Knutov, que recuerda que Gran Bretaña y Francia cerraron tratados de no agresión con Alemania.

“Minimizar el papel de la Unión Soviética”

Las fuerzas soviéticas lograron revertir finalmente el curso de la guerra en el verano de 1943 durante la batalla de Kursk. El Ejército Rojo se impuso en el territorio de Ucrania, y en el otoño cruzó el río Dnieper hacia el oeste. Ahí ha vuelto la polémica. Estos días en Moscú hay algo de enfado porque a las conmemoraciones por los 80 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Varsovia fue invitado el presidente estadounidense, Donald Trump, pero no el ruso, a quien el gobierno de Andrzej Duda excluyó del evento. Cada cierto tiempo Moscú denuncia “los intentos evidentes de minimizar el papel y el aporte decisivo de la Unión Soviética a la victoria”, como recordaba hace unos días un diplomático ruso.

Gráfico con los resultados, a lo largo de los años en Francia, a la pregunta: 'En su opinión, ¿qué país contribuyó más a la derrota de Alemania en 1945?'.
Gráfico con los resultados, a lo largo de los años en Francia, a la pregunta: 'En su opinión, ¿qué país contribuyó más a la derrota de Alemania en 1945?'. www.lescrises.fr

Rusia celebra la victoria en la Gran Guerra Patria con un tradicional desfile militar en la Plaza Roja. El Kremlin sí ha enviado una invitación al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para asistir a las celebraciones en Rusia con motivo del 75° aniversario de la Victoria sobre la Alemania nazi. Para Rusia es un aniversario global, pero también transversal: implica a toda la sociedad. Por eso cada año miles de rusos marchan por Moscú con los retratos de los familiares que no volvieron de la guerra. O los que no sobrevivieron a la penosa paz que siguió: “Mi abuelo luchó en el cerco de Stalingrado”, recuerda Tatiana, de 32 años, “pero él volvió herido y murió al poco tiempo, y cada mes de mayo salimos a recordarlo a él y a millones de rusos, es triste pero a la vez es una celebración”.

El gobierno alemán ha pedido estos días perdón de manera oficial a los polacos por la invasión de hace 80 años. Pero el lado alemán también sufrió bombardeos indiscriminados. En Rusia se eluden todas las culpas: “Si bien la URSS se basó en operaciones militares contra tropas de soldados, Estados Unidos bombardeó a la población civil", reflexiona Yuri Knutov. La Segunda Guerra Mundial cambió significativamente la historia de la humanidad. Y sobre todo convenció a la URSS de que, pese a no ser un régimen democrático, era una potencia libertadora.

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