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La crisis de la peste porcina en China favorece a los productores europeos

Criadero de cerdos en la provincia de Liaoning en China.
Criadero de cerdos en la provincia de Liaoning en China. REUTERS/Ryan Woo/File Photo

Cuando falta poco para la gran celebración del 70º aniversario de la República Popular China, la escasez de cerdos se vuelve preocupante en el país. Duramente golpeado por la peste porcina africana, China tiene que utilizar sus reservas de carne de cerdo congelada. Los países europeos, que no están afectados por la crisis, se benefician de la situación.

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La fiebre porcina, o peste porcina africana, es un virus muy resistente y muy contagioso para los cerdos y jabalíes, pero no para los seres humanos. Se manifiesta con fiebre, pérdida de apetito y hemorragia, y puede matar en una semana. Para detener su propagación, no hay otra alternativa que sacrificar el ganado porcino, ya que no existe ninguna vacuna.

La grave crisis que afecta Asia comenzó en 2018 en China, el mayor productor y consumidor de carne de cerdo del mundo. Observado por primera vez el verano pasado en el noreste del país, se ha extendido a otras regiones chinas.

“¡Los precios han aumentado tanto!”

“Antes pagábamos 2,5 euros por kilo (unos 10 yuanes), ¡hoy es el doble! Y esta vendedora es la más barata; al lado, son 12 euros por kilo. Dice que es cerdo salvaje, pero no lo sabemos. Y ya ven lo que tengo, ¡es muy pequeño!”, lamenta una mujer en un mercado pekinés, al micrófono del corresponsal Stéphane Lagarde.

Otra clienta se pregunta si lo mejor no es volverse vegetariana: “¡Los precios han aumentado tanto! Aumentan todas las semanas. Hasta los huevos son más caros. Entonces, pienso, demasiada carne es malo para la salud. La uso para los ravioles pero si no, compro pescado”.

Una vendedora, por su parte, explica que “ahora la gente compra menos… Los clientes se quejan, pero para nosotros también, es caro. El gobierno no logra controlar los precios. No podemos hacer nada”. Las autoridades aseguran sin embargo que la situación está bajo control, y que las reservas permitirán el abastecimiento de las familias para la fiesta nacional.

El mercado global está desorientado

Las consecuencias son graves para el mercado mundial de la carne de cerdo, que está desestabilizado. La perspectiva de una epidemia mundial y el sacrificio de miles de animales hacen que los precios se disparen.

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la epidemia ha provocado un aumento del 50% en los precios del cerdo, hasta el punto que China tuvo que recurrir a sus reservas de carne congelada para evitar la escasez y esquivar el aumento de los precios. Las pérdidas económicas son significativas para el sector porcino chino.

Hoy, la enfermedad está presente en ocho países asiáticos: Camboya, China, Corea del Norte, Laos, Mongolia, Vietnam, Filipinas y Corea del Sur, el último país contaminado. En total, desde el comienzo de la pandemia, cinco millones de cerdos han sido sacrificados en Asia.

La crisis beneficia a Europa

Por el momento, los países que se salvaron están aprovechando la crisis para exportar su carne a China. Es el caso de Estados Unidos, Brasil –que ha aumentado sus exportaciones en un 30% en un año–, España y Francia. Los criadores franceses vieron los precios dispararse en más de un 40% desde principios de año.

Los profesionales del sector prevén un aumento de las exportaciones europeas de carne de cerdo a China de 1,8 a 2,6 millones de toneladas entre 2018 y 2019. De este modo, la Unión Europea consolida su posición como primer exportador mundial.

Pero la peste porcina está ganando terreno en Europa, donde nueve Estados ya han estado en contacto con el virus: Bulgaria, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía y Bélgica, que limita con Francia. Los productores franceses temen la llegada de la enfermedad al territorio. La industria porcina francesa genera 130.000 empleos.

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