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Brexit

Bruselas recibe con recelo la 'propuesta final' de Boris Johnson

Boris Johnson presentó su 'propuesta final' ante la UE este 2 de octubre y lo defiende hoy ante los diputados británicos.
Boris Johnson presentó su 'propuesta final' ante la UE este 2 de octubre y lo defiende hoy ante los diputados británicos. Reuters

El primer ministro británico Boris Johnson presentó este miércoles a la Unión Europea la "propuesta final" del Reino Unido para alcanzar un acuerdo de divorcio antes de la fecha fatídica del Brexit, el 31 de octubre. Los responsables europeos han reaccionado de momento con frialdad, afirmando que su plan contiene puntos conflictivos.

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Con Esther Herrera y Emeline Vin, corresponsales en Bruselas y Dublín.

A pesar de ser difícilmente digerible para la mayoría de las capitales europeas, Bruselas le da una oportunidad a Boris Johnson y su propuesta.

El plan prevé que Irlanda del Norte abandone la unión aduanera europea, al igual que el resto del Reino Unido, pero que siga aplicando las normas europeas sobre la circulación de mercancías, incluidos los productos agroalimentarios, con la creación de una "zona de regulación" en la isla de Irlanda.

Esto eliminaría todos los controles reglamentarios entre Irlanda del Norte e Irlanda, pero implicaría regulaciones divergentes entre la provincia británica y el resto del Reino Unido.

La Unión Europea, que rechaza el abandono por parte del Reino Unido de la unión aduanera, ve como un aspecto positivo el hecho de que Irlanda del Norte cumpla con las normas comunitarias en productos agrícolas e industriales. Pero Bruselas teme que no se evite la frontera y que por lo tanto renazca la violencia y la división en la isla.

Además, esta propuesta sólo será temporal, algo que también rechaza la UE. El plan da al parlamento autónomo norirlandés el poder de aceptar o rechazar estas condiciones cada cuatro años.

El grupo del Parlamento Europeo encargado de la ruptura con el Reino Unido estimó que las propuestas de Boris Johnson para llevar a cabo el Brexit "no constituyen una base para un acuerdo".

Aun así, Bruselas insiste en que quiere seguir negociando. La UE se niega a convertirse en la excusa preferida de Johnson que podría culparla en caso de un Brexit sin acuerdo. Al menos, siempre se podrá decir que se negoció hasta el final.

Preocupación en Irlanda del Norte

En Newry, una pequeña ciudad a unos diez kilómetros de la frontera del lado británico, la propuesta de una "doble frontera" no fue bien recibida.

"No le interesa la gente de Irlanda del Norte ni lo que ocurre en la frontera. No queremos de esta doble frontera y de las aduanas. No puede funcionar. Importamos algunos de nuestros ingredientes de Dublín, tendríamos que aumentar los precios para nuestros clientes", denuncia Marie Downey, que trabaja en una panadería. "Alrededor del 20% de nuestros clientes son de la República de Irlanda. Dependemos de ellos. Le pedimos a Boris Johnson que piense en nosotros y nos dé un acuerdo justo", añade.

Collum, de 17 años, muestra su preocupación: "Podría traer la violencia de vuelta a Irlanda. Nuestros padres nos cuentan muchas historias sobre cómo era antes. Además, somos parte de una banda, y puede ser complicado hacer conciertos en el sur".

Otros, como Yvan, son menos pesimistas: "Estamos en el siglo XXI, tenemos tecnología moderna. Eso no será un problema. Dejemos que el negocio continúe", dice, confiado. En todo caso, todos se preguntan desde hace tres años qué sería un buen "deal".

Este jueves, el primer ministro británico, que sigue afirmando a los cuatro vientos que llevará a cabo el Brexit a finales de mes, emprende la tarea de seducir a los diputados con su propuesta "razonable y constructiva". Los unionistas norirlandeses del DUP, sus aliados, recibieron con satisfacción la propuesta, considerándola una buena base para futuras negociaciones.

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