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Reino Unido

Aplazar de nuevo el Brexit sería 'inútil, costoso y destructivo' dice Boris Johnson

Discurso del primer ministro Boris Johnson ante el Parlamento, 19 de octubre de 2019.
Discurso del primer ministro Boris Johnson ante el Parlamento, 19 de octubre de 2019. Parliament TV via REUTERS

El parlamento británico abrió una sesión excepcional exclusivamente dedicada al acuerdo de Brexit alcanzado el jueves por el gobierno de Boris Johnson con la Unión Europea, a pocos días de la salida del bloque, prevista a final de mes. La votación se anuncia muy ajustada.

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Este acuerdo es "una nueva vía hacia adelante" para el Reino Unido y la UE, afirmó ese sábado el primer ministro británico Boris Johnson en su intervención inicial. Los diputados deben pronunciarse sobre el texto en una votación que se anuncia muy ajustada y podría verse obstaculizada por una enmienda que pide más tiempo para ratificarlo.

Johnson dijo también que volver a aplazar el Brexit sería Johnson dice que volver a aplazar el Brexit sería "inútil, costoso y destructivo"

En el parlamento británico, dadas las dudas que despierta, el acuerdo alcanzado por el gobierno de Johnson podría ser rechazado agravando el caos y la crisis, o convertirse contra todo pronóstico en su gran victoria política.

Tras regresar de Bruselas, donde hace dos días anunció radiante junto al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, haber alcanzado un "excelente nuevo acuerdo", Johnson pasó 24 horas tratando de convencer a los legisladores indecisos del "mérito de apoyarlo".

Intenta por todos los medios no seguir los pasos de su predecesora, Theresa May, quien tras cerrar, hace casi un año, un largo y complejo texto arduamente negociado lo vio tumbado tres veces por el parlamento y tuvo que acabar dimitiendo.

Sin embargo, lo tiene tan difícil como ella, porque en septiembre perdió la mayoría parlamentaria tras la rebelión de 21 diputados conservadores y tampoco cuenta con los diez legisladores del partido unionista norirlandés DUP, su socio clave, quien ya anunció que votará en contra.

La sesión debe comenzar hacia las 09h30 (08h30 GMT) con una intervención poco después del primer ministro, al término de la cual someterá el texto a los diputados. El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, deberá decidir qué enmiendas acepta para que sean debatidas y votadas, antes de que se vote efectivamente el acuerdo.

Los debates no tienen tiempo límite y pueden prolongarse todo el día.

El nuevo acuerdo retoma básicamente lo negociado por May pero modifica su punto más conflictivo: cómo garantizar un intercambio fluido de mercancías entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda -país de la UE-, sin necesitad de reintroducir una frontera física.

Su objetivo es preservar el frágil acuerdo de paz del Viernes Santo, que en 1998 puso fin a tres décadas de sangriento conflicto en Irlanda del Norte entre unionistas protestantes y republicanos católicos, y proteger el mercado único europeo de una desleal competencia británica.

Este texto prevé una compleja solución técnica por la cual la provincia británica seguiría rigiéndose por algunas regulaciones del mercado único europeo y se mantendría de facto en una unión aduanera con la UE, aunque permanecería legalmente en la misma zona aduanera que el resto del Reino Unido.

Pero, este sistema "excepcional", que el negociador europeo Michel Barnier justificó por la "situación única" de Irlanda del Norte, choca con la férrea oposición de los unionistas norirlandeses, que rechazan que su territorio tenga un trato diferente del resto de Reino Unido.

"Puedo darle la garantía absoluta de que no votaremos por este acuerdo", dijo el viernes a la BBC el portavoz del DUP para cuestiones de Brexit, Sammy Wilson.

También prevén oponerse al texto los nacionalistas escoceses del SNP y los centristas del Partido Liberal-demócrata, ambos opuestos a cualquier tipo de Brexit.

Los diputados del Partido Laborista, principal fuerza de oposición, recibieron asimismo la consigna de rechazarlo. Pero algunos, procedentes de circunscripciones partidarias del Brexit e indignadas ante el persistente bloqueo político más de tres años después del referéndum de 2016, pueden estar tentados de votar con el gobierno.

"Es un mal acuerdo pero creía que no obtendríamos ningún acuerdo de Brexit en absoluto, así que consideraré si voto por él", advirtió la víspera el laborista Graham Stringer en las ondas de la radio pública.

Johnson necesita así el apoyo de todos sus diputados conservadores, incluidos los partidarios de un Brexit duro, y de los laborista e independientes resignados a respaldarlo para acabar con años de crisis política y división social.

Si el acuerdo no es adoptado este sábado, una ley obliga a Johnson a pedir una nueva prórroga de la fecha de salida a la que él se opone férreamente. Pero para aprobarla la UE exigirá que tenga un objetivo, por ejemplo, convocar elecciones para salir del bloqueo.

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