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Alemania

El partido de extrema derecha AfD será liderado por un moderado y un radical

Jörg Meuthen y Tino Chrupalla, los dos nuevos co-presidentes del AfD, 30 de noviembre 2019.
Jörg Meuthen y Tino Chrupalla, los dos nuevos co-presidentes del AfD, 30 de noviembre 2019. REUTERS/Fabian Bimmer

Dos de las principales formaciones políticas alemanas se reunieron el sábado para escoger dirección: el partido de ultraderecha AfD será dirigido por una pareja que debe contentar a moderados y radicales. Por su parte, los militantes socialdemócratas eligieron a dos líderes muy críticos con la coalición de Merkel.

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En Brunswick (noroeste), los cerca de 570 delegados del ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) designaron a Tino Chrupalla, un diputado de 44 años de Sajonia que cuenta con el apoyo del ala más radical del partido, para suceder al patriarca Alexander Gauland, de 78 años, que deseaba pasar el relevo.

También renovaron al frente de la formación, por dos años, al eurodiputado Jörg Meuthen, que encarna la corriente "moderada", en declive frente a los radicales.

Chrupalla, un pintor de obra oriundo de la ex-RDA, donde la ultraderecha encadenó éxitos electorales, se presentó como un unificador al convencer a la gran mayoría de los radicales, el "Ala" ("Der Flügel"), encabezada por el jefe de filas del AfD en Turingia, el controvertido Björn Höcke.

Tino Chrupalla insistió en la necesidad de una dirección "con representantes del este y del oeste [...], graduados y no graduados", para enviar una "señal histórica" a los electores del AfD.

La ultraderecha debe ganar nuevos votantes "con contenidos convincentes", reiteró, precisando que no pertenece al "Ala", una corriente que es "parte integrante" del AfD.

En Brandeburgo, Sajonia y Turingia, la AfD ganó más del 20% de los votos y se convirtió en la segunda fuerza.

Por ello, las federaciones orientales reclamaban uno de los dos puestos de la dirección.

"El Ala" quiere imponer la radicalización, poniendo en entredicho la cultura del arrepentimiento por los crímenes nazis. Está en pleno auge en la antigua RDA comunista, donde el pasado y los vínculos de algunos candidatos con el movimiento neonazi no han espantado a los votantes.

Jörg Meuthen, un economista de 58 años, oriundo del próspero Baden-Wurtemberg, recalcó que el objetivo del AfD debía ser prepararse para gobernar, aprovechando que los grandes partidos como la CDU de Angela Merkel y los socialdemócratas del SPD están, según él, agotados.

El AfD, aseguró, se ha profesionalizado en los últimos años. "Ahora iniciamos la etapa de montaña", consideró, pronunciándose en contra de una radicalización del partido.

Al margen del congreso, unos 20.000 manifestantes, según los organizadores, se reunieron en el centro de Brunswick para protestar contra la presencia de la ultraderecha.

Al grito de "¡Fuera!" y "¡Toda Alemania odia al AfD!", algunos manifestantes también se concentraron frente al recinto donde tenía lugar el congreso, y abuchearon a los militantes del AfD cuando llegaban.

La ciudad contó con un amplio despliegue policial.

La AfD, tercera fuerza política en el Bundestag, detrás de la CDU y el SPD, con unos 90 diputados, está estancada a nivel nacional, con entre el 13 y el 15% de las intenciones de voto.

SPD: derrota del continuismo

Los militantes socialdemócratas alemanes eligieron por su parte a un tándem de dirigentes críticos con la coalición de Angela Merkel, en detrimento del actual ministro de Finanzas, partidario del statu quo.

Muchos no los conocían hasta hace tan solo unas semanas, pero Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans obtuvieron el 53,06% de los votos, frente al 45,33% recabado por el ministro y vicecanciller Olaf Scholz y Klara Geywitz, una concejal de la ex-RDA.

Cerca del 54% de los 426.630 militantes de la formación, creada bajo el mismo nombre en 1890, participaron en esta segunda vuelta.

Los dos nuevos presidentes serán investidos de forma oficial durante un congreso organizado del 6 al 8 de diciembre en Berlín.

El dúo derrotado en la segunda vuelta aseguró que apoyaría la acción de los nuevos dirigentes. Los vencedores prometieron "tender la mano" para mantener la "cohesión" del partido, a quienes la derecha y los ecologistas sacan ventaja en los sondeos, que le otorgan unos resultados muy igualados con la ultraderecha.

Esta segunda vuelta supone una bomba para la canciller Merkel, en el poder desde hace 14 años, y que espera terminar su legislatura en 2021 y luego retirarse de la política.

Esken y Walter-Borjans, partidarios de una línea más progresista, quieren renegociar el acuerdo de coalición clausurado entre el SPD y los conservadores de la CDU-CSU en 2018, algo que la dirección de la CDU descarta.

Scholz, que carece de carisma y los alemanes lo apodan "Scholzomat", por considerarlo robótico, contaba con la confianza de Merkel. Se perfilaba como la elección de la continuidad. Exalcalde de Hamburgo, su puesto actual como ministro de Finanzas podría verse fragilizado tras esta derrota.

Era el único peso pesado socialdemócrata que se presentaba a estas elecciones, provocadas por la repentina dimisión de la anterior presidenta, Andrea Nahles, tras las elecciones europeas, donde la SPD registró unos resultados desastrosos.

A pesar de las medidas recientes a favor de una pensión de jubilación básica, los dos critican la política de "deuda cero", a la que Scholz sigue apegado, y la timidez del gobierno actual en asuntos ambientales.

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