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Francia hoy

El 'flygskam', abandonar el avión por el bien del planeta

Audio 19:42
Para reducir su huella de carbono, cada vez más europeos están dejando de tomar el avión para desplazarse.
Para reducir su huella de carbono, cada vez más europeos están dejando de tomar el avión para desplazarse. VALERY HACHE / AFP

Nacido en Suecia, el movimiento ciudadano del "flygskam", literalmente la "vergüenza de tomar el avión", está ganando adeptos en Francia. El objetivo de quienes deciden abandonar el transporte aéreo es reducir sus emissiones de gases con efecto invernadero y, por lo tanto, su impacto negativo en el planeta.

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Un reportaje de Lucile Gimberg. Realización por Pierre Zanutto. Selección musical por Paula Estañol.

Son cerca de las siete de la noche, un jueves de otoño. En Gare de Lyon, la estación de París para los trenes hacia el sur, pasajeros del mundo entero apuran el paso hacia el tren número 221. Es un tren nocturno. 14 horas de viaje hasta Venecia, en Italia.

Melina y Elise, dos treintañeras, van juntas a la Bienal de arte de Venecia. "Por un lado queríamos probar el viaje de noche y llegar al centro de Venecia de madrugada, explica Elise. Y, por otro lado, somos conscientes de los temas ambientales. Somos colegas y tenemos que viajar en avión a menudo por el trabajo. ¡Así que esta opción era a la vez simpática y responsable!"

Como Elise y sus amigas, cada vez más europeos están intentando tomar menos el avión, el transporte más contaminante para el planeta. En Suecia, país pionero de este movimiento ciudadano de boicot del transporte aéreo, crearon un nombre para este fenómeno: el "flygskam". Literalmente "La vergüenza de volar".

Cada vez más franceses se están sumando a este movimiento y abandonan el avión en favor del tren para reducir su huella de carbono. Es el caso de Vincent, realizador audiovisual de 36 años. "Leo mucho sobre el cambio climático y las informaciones que leo me aterrorizan", justifica. "Los primeros que deben hacer algo son los políticos por eso es primordial movilizarse políticamente, manifestar, para presionarlos para que actúen. Pero cada uno, como ciudadano, también puede hacer algo. Todos tenemos que cambiar nuestra forma de vivir."

Para escuchar el reportaje en Soundcloud:

"Nuestra forma de vivir es loca"

"En mi caso, ya que viajo mucho, era evidente que el cambio debía ser en los viajes. Para otros, puede ser otro tipo de cambio", destaca Vincent. Este parisino concede que el avión barato ha permitido y permite a muchas personas que nunca lo habían tomado, viajar y descubrir, pero considera que es "por lo bueno y por lo malo". Por eso, para él, este movimiento de boicot del avión debe venir "de las personas que han viajado mucho y que viajan mucho".

Desde el año pasado, Vincent ha ido en tren a Italia, Escocia e incluso Suecia. Cada vez, un recorrido de más de 1.000 kilómetros y más de 10 horas de viaje. Su último viaje fue hasta Varberg, en Suecia. Tomó cuatro trenes distintos - uno de ellos se sube en un barco, atravesó Francia, Alemania y parte de Dinamarca. En total un viaje de un día y medio.

Vincent tuvo suerte: no se atrasó ningún tren, pudo tomar todas las conexiones como previsto. También resalta que tiene los recursos para desplazarse así. Hay que decirlo: este viaje en tren a Suecia le costó el doble del precio del pasaje de avión. Entonces, ¿para qué tantos esfuerzos?

"El primer efecto es una sensación de alivio, te saca un poco de esta vergüenza de volar. Segundo, siento que por fin estoy haciendo algo concreto para el planeta, y para mi hija, por ejemplo, porque no quiero que ella viva en un mundo infernal e inhabitable. Y tercero, te vuelve a enseñar a tomar el tiempo", cuenta.

"Hay muchas cosas que puedes hacer cuando estás todo un día en un tren: puedes leer, mirar una película, escuchar un podcast... Es agradable. Puedes levantarte y caminar, mirar por la ventana, trabajar. Hablas con la gente, conoces a nuevas personas. Viajar toma tiempo. Siempre sentí que el avión no era natural. Tomar un avión no es viajar, es teletransportarse. En avión se pierde la poesía del viaje. A mí, me encanta leer a Joseph Kessel y a todos los escritores viajeros... ¡Me hace soñar! Y quizás también buscamos volver a eso."

El renacer de los trenes de noche

Más ecológico, el tren se beneficia del movimiento del "flygskam" y de la campaña de la joven activista sueca Greta Thunberg, que viajó en velero para asistir a la cumbre de la ONU en Nueva York. La compañía francesa de ferrocarriles, la SNCF, alcanzó un récord de pasajeros durante el verano de 2019... Según su ex-presidente, es un efecto del "flygskam".

Y los trenes nocturnos, que casi habían desaparecido en Europa, parecen renacer de sus cenizas. Es, en todo caso, la apuesta de la compañía austriaca OBB que ha abierto 26 líneas de trenes de noche desde Viena.

En Europa, grupos de ciudadanos se movilizan en favor del renacer de los trenes nocturnos, apoyados por algunos eurodiputados. Pero hasta el momento el sistema fiscal favorece mucho más al avión que al tren, lamenta Hélène. Esta periodista francesa independiente vive en Budapest, Hungría, y vuelve varias veces al año a París. Desde hace unos meses, lo hace en tren, para contaminar menos. Pero "falta transparencia y coordinación entre las compañías ferroviarias europeas", confiesa.

Hélène y Vincent coinciden en que el precio de los vuelos baratos "no es justo porque no refleja el costo ambiental".

El sector aéreo, preocupado

Lo cierto es que el propio sector aéreo admite estar "preocupado" por el flygskam. Lo dijo hace unos meses el presidente de la Asociación Internacional del transporte aéreo, Alexandre de Juniac. En Suecia, se cita a este movimiento ciudadano como uno de los factores que podrían explicar la reducción, por primera vez en diez años, del tráfico aéreo nacional durante el primer semestre de 2019.

La estación de trenes de Estocolmo, Suecia. (Foto de ilustración)
La estación de trenes de Estocolmo, Suecia. (Foto de ilustración) ©Odd ANDERSEN/AFP

La Unión de los Bancos Suizos (UBS) realizó una encuesta, con 6.000 personas en Estados Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido, que concluye que uno de cada cinco personas manifestó haber reducido sus vuelos durante el primer semestre de 2019. "No podemos imputarlo directamente al flygskam pero la campaña va más allá de Suecia, está en toda Europa", considera Alejandro González, coordinador del programa Movilidad y turismo en la ONG ambientalista ECO-UNION en España.

"Desde un punto de vista climático, tiene mucho sentido abandonar el avión", subraya González. Explica que un viaje doméstico en avión consume 29 veces más que un viaje en tren de alta velocidad. "Otro ejemplo: un vuelo entre Londres y Nueva York representa una factura de 0,67 toneladas de CO2, lo que es lo mismo que un 11% de las emisiones de un ciudadano normal en Europa o las emisiones totales de ciudadano en Ghana", subraya.

Las compensaciones, una cortina de humo

Frente a las crecientes exigencias ambientales de la población, las compañías aéreas anuncian medidas. Air France, por ejemplo, prometió compensar el 100% de las emisiones de sus vuelos nacionales a partir de 2020. La empresa de vuelos de bajo costo Easyjet afirmó por su parte ser la primera compañía aérea en neutralizar un 100% de las emisiones de sus vuelos.

Una cortina de humo, según el ambientalista Alejandro González. "La contribución de estas compañías están incrementándose exponencialmente porque se proyecta que se van a doblar el número de aviones de aquí a 2037, por lo tanto, cualquier medida de eficiencia energética en los combustibles no va a tener un impacto positivo", afirma.

No todos participamos en esta contaminación causada por el transporte aéreo. Según las fuentes, entre un 5 y un 10 % de la población mundial usa el avión cada año. Y quienes lo hacen de manera más intensa son las personas que realizan viajes de negocios y los más ricos.

Los viajes profesionales, en la mira

Conscientes de esta responsabilidad, algunas empresas y asociaciones han empezado a modificar sus hábitos. Es el caso de Street for Fit, una organización sin fines de lucro que propone sesiones de deporte en empresa, con deportistas de alto nivel.

"En una semana, viajamos unas 15 veces a distintos lugares en Francia. Antes solíamos tomar el avión y ahora un 65% de nuestros viajes los hacemos en tren", destaca Jaafar Elalamy, uno de los fundadores. "La única dificultad ha sido que necesitamos organizarnos mejor, pero eso es mucho más positivo, la gente siente que tiene un real impacto sobre la vida, sobre el medioambiente y sobre la gente", se alegra.

Tarik Zahzah, es el director de desarrollo internacional de otra empresa instalada en París, la plataforma digital Visable. Desde mediados de 2019, han adoptado una serie de reglas para reducir los vuelos. "Hemos invertido bastante en material para desarrollar la videoconferencia", subraya. La empresa redujo su flota de autos e impuso reglas más estrictas para validar los viajes en avión de sus empleados.

"Durante el primer semestre de 2019, hicimos 382 viajes en avión en el grupo. Con la política que pusimos en marcha desde julio, deberíamos terminar el segundo semestre con 236 vuelos", se felicita Julien Poilleux, director general de Visable. "Pasamos entonces de 118 toneladas de carbono emitido en el primer semestre a 72 toneladas durante el segundo. Corresponde a una reducción de un 39% y eso lo ha calculado un organismo exterior a la empresa", precisa.

"Esto ya es una estrategia dominante", opina Zahzah. "Antes si le proponías una cita video a un cliente o a un colaborador, te decía que no, que era importante verse, ahora ya no, para todos es una ganancia de tiempo y todo el mundo está feliz de cambiar sus hábitos por el planeta", analiza.

Próxima etapa para esta empresa digital: progresar en la forma de almacenar sus datos ya que los centros de datos también son importantes emisores de gases con efecto invernadero.

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