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Ucrania

Polémica en Ucrania sobre el intercambio de prisioneros con los separatistas prorrusos

El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky saluda a un prisionero liberado a su llegada a Kiev, el 29 de diciembre de 2019.
El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky saluda a un prisionero liberado a su llegada a Kiev, el 29 de diciembre de 2019. Ukrainian Presidential Press Service/Handout via REUTERS

Este domingo, en un intercambio de prisioneros con los separatistas prorrusos, Ucrania logró el retorno de 76 presos. Sin embargo, pagó caro por ello, incluyendo en la transacción a cinco oficiales de Berkut, presuntamente responsables de la muerte de varias decenas de manifestantes durante la revolución de Maidán. Un gran sacrificio que el presidente Volodymyr Zelensky debe defender ante la opinión pública.

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Con el corresponsal de RFI en Kiev, Stéphane Siohan.

Tras el intercambio de prisioneros entre separatistas prorrusos y Ucrania, se oyeron voces descontentas en el país. El cineasta Oleg Sentsov, que pasó más de cinco años en una prisión rusa antes de ser liberado en septiembre, fue muy crítico el domingo sobre la forma en que se desarrolló el intercambio de prisioneros.

Como muchos ucranianos, Sentsov no entiende cómo los famosos Berkut, ex-policías sospechosos de crímenes que no tienen nada que ver, legalmente, con la Guerra del Donbass, pudieron ser liberados. También deplora que no se haya incluido en el intercambio ni a un solo prisionero de Crimea, y que la parte ucraniana haya liberado a casi el doble de prisioneros que los separatistas.

Decisión humanitaria vs. traición

En términos generales, en la opinión pública se está abriendo un abismo entre quienes simplemente acogen con satisfacción una decisión humanitaria necesaria y quienes creen que Kiev se ha rendido a las condiciones impuestas por Rusia.

"El riesgo que corre [Volodymyr Zelensky] es que casi se le vea como un traidor a la patria. Hay que tener en cuenta que en Ucrania, la Rusia de Vladimir Putin es el último mal. Y que negociar, conversar, encontrar acuerdos, compromisos, es casi como traicionar la causa ucraniana", explica Cyrille Bret, profesor en Sciences-Po París.

Concretización de la última cumbre de París

Aunque no todos los prisioneros están libres y queda mucho por hacer para aplicar plenamente los acuerdos de Minsk, este intercambio tiene el mérito de poner fin a dos años de completo estancamiento.

Es una traducción directa de los compromisos asumidos en París a principios de diciembre por los presidentes ruso y ucraniano. Prueba de que las partes no sólo han reanudado el diálogo, sino que también están recuperando la confianza la una en la otra.

Si Kiev y los separatistas no se hablan entre sí, difícilmente será posible la organización de elecciones en el Donbass. Pero antes de esto, faltan muchos pasos por dar y los próximos meses serán decisivos.

"Para establecer una paz duradera, hay que encontrar una solución a la guerra del gas y a la posición de tránsito que el sistema de gas ucraniano tiene para el sistema ruso. (...) Un segundo elemento será también un compromiso sobre el estatuto del Mar de Azov, considerado por los rusos como un mar interno y por los ucranianos como un mar internacional. Por último, la cuestión de Crimea impedirá de forma duradera un calentamiento y una cooperación entre los dos países", comenta Cyrille Bret.

Aunque ya está prevista una nueva cumbre para el año 2020 con el fin de reforzar la desescalada entre Moscú y Kiev, todavía quedan muchas disputas por resolver para lograr una paz duradera en la región.

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