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CORONAVIRUS - SUECIA

La estrategia sueca de 'esperar y ver' levanta críticas y temores a un 'desastre'

Habitantes de Estocolmo disfrutan del sol en un parque de la ciudad, el pasado 22 de marzo de 2020.
Habitantes de Estocolmo disfrutan del sol en un parque de la ciudad, el pasado 22 de marzo de 2020. via REUTERS - TT NEWS AGENCY

En contraste con las rígidas medidas adoptadas por sus vecinos europeos, la estrategia sueca de prevención y lucha contra el coronavirus polariza la opinión pública en un momento en que la epidemia sigue su curva ascendente en el país. Entre las críticas más feroces, los expertos incluso acusan al gobierno sueco de llevar a cabo un "experimento demencial con diez millones de personas".

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Hasta ahora no existe una política de confinamiento: mientras los suecos observan las imágenes de la policía patrullando las calles en países como España y Francia, en Suecia los restaurantes, bares y tiendas permanecen abiertos, al igual que la mayoría de los jardines de infancia y las escuelas primarias, informa la corresponsal en Estocolmo Claudia Wallin.

La estrategia consiste en dar prioridad a la protección de las personas mayores y los grupos de riesgo, y adoptar medidas graduales en respuesta a la epidemia sobre la base de la evaluación diaria realizada por las autoridades sanitarias. De momento, el país cuenta con un total de 42 muertes.

Suecia se prepara

Al mismo tiempo, el país se está preparando para el peor escenario, con medidas como la creación de nuevas camas de cuidados intensivos, hospitales de campaña y la posibilidad de llamar a trabajadores de la salud retirados. Las pruebas para el diagnóstico del coronavirus se realizan principalmente entre los pacientes en condiciones más graves.

En un discurso a la nación el domingo por la noche, el primer ministro Stefan Löfven advirtió una vez más de la gravedad de la crisis del coronavirus, renovó los llamamientos para que todos los ciudadanos limiten sus contactos sociales y pidió a la población que se prepare para medidas más drásticas que puedan ser necesarias para combatir la epidemia.

El gobierno anunció que subvencionará el 90% de los salarios de las personas que sean retirados temporalmente de sus puestos de trabajo. El sólido sistema de protección social sueco también garantiza el pago de generosos subsidios de desempleo y un apoyo adicional a los más vulnerables en forma de prestaciones, como los subsidios para pagar el alquiler.

El Banco Central de Suecia, a su vez, ha puesto a disposición un total de 500.000 millones de coronas suecas para ofrecer líneas de crédito bancario a las pequeñas empresas en los próximos 24 meses. Y los impuestos de las empresas no se recaudarán hasta el 2021.

Hasta ahora, sólo se han cerrado universidades y escuelas secundarias, en una decisión adoptada tardíamente en relación con los demás países nórdicos. La idea es que el cierre de todas las escuelas obligaría a una proporción importante de trabajadores de la salud y otros servicios esenciales a quedarse en casa con los niños, y podría significar un riesgo adicional de contagio para los abuelos.

Temores por la economía

En respuesta a las recomendaciones del gobierno, un gran número de personas comenzaron a trabajar a distancia desde sus casas. Otras empresas siguen funcionando normalmente, aunque prestando atención a la recomendación de las autoridades de que los empleados con cualquier síntoma de gripe permanezcan en sus casas y sólo reanuden la rutina dos días después de recuperar la salud.

Economistas advierten de los riesgos de una depresión económica, que en última instancia podría dar lugar a un balance humano mucho más dramático que el de la pandemia. Kerstin Hessius, exjefa de la Bolsa de Estocolmo y presidenta de uno de los mayores fondos de pensiones de Suecia, afirmó en al canal SVT el 19 de marzo pasado que podría darse un retorno al desempleo masivo "como en los años 20 y 30". "Debe haber formas más eficaces de limitar el hacinamiento en los hospitales que cerrar toda una economía", enfatizó, insistiendo en que "una generación entera va a perder su futuro si seguimos así".

Carlos Arturo Ríos, un pequeño empresario que trabaja en la comuna de Huddinge (Gran Estocolmo) en la reparación de contenedores metálicos y reciclaje de neumáticos, explica que la situación es bastante compleja para las pequeñas empresas: "En estos momentos no hemos parado la producción pero el trabajo empieza a escasear. Hay muchos negocios pequeños que han cerrado y el número de pequeñas empresas que se van a la quiebra está aumentando. Concretamente se habla que por causa del coronavirus se están quebrando alrededor de 10 pequeñas empresas al día. Son cifras bastante aterradoras en ese sentido que los pequeños empresarios seguimos siendo una fuente de trabajo para muchas personas", lamenta.

En cuanto al paquete de medidas económicas para apoyar la industria, "en realidad está enfocado más a las industrias grandes, las pequeñas empresas no tenemos mayor cabida en ese paquete de medidas. Parte de esos dineros son para una especie de créditos blandos a los que no vamos a poder acceder porque los bancos van a pedir garantías. Se está diciendo que va a venir un paquete de medidas más generoso para los pequeños empresarios, esperemos que esto sea cierto", añade Ríos.

La consigna de las autoridades suecas es el distanciamiento social: permanecer en casa en la medida de lo posible, no visitar a los parientes ancianos, evitar los viajes y mantener una distancia prudente con las otras personas. Los eventos con más de 500 personas están prohibidos, pero en la práctica se están cancelando voluntariamente varias reuniones más pequeñas.

En las calles de Estocolmo, la disminución de movimiento es flagrante, como consecuencia también de la decisión de reducir la frecuencia del transporte público. Pero no se parece a una cuarentena radical. Las imágenes de autobuses abarrotados, raramente vistas en Suecia, se difundieron ampliamente en los medios de comunicación y en las redes sociales, criticando abiertamente la decisión de reducir la flota ante la crisis del coronavirus.

"Jugando a la ruleta rusa con la población"

No faltan las críticas acerbas a la posición del gobierno, especialmente después de que Gran Bretaña entrara en una etapa más radical de la lucha decretando el lunes una cuarentena obligatoria de tres semanas para todos los habitantes.

"Gran Bretaña dio un giro de 180 grados en su plan inicial para combatir el coronavirus. Suecia necesita cambiar su estrategia inmediatamente para tratar de contener la epidemia. Las autoridades de salud pública deberían recomendar el aislamiento para todos, no sólo para los mayores de 70 años", escribieron los expertos Joacim Rocklöv, profesor de Epidemiología de la Universidad de Umeå, y Holger Rootzén, profesor de Matemáticas y Estadística de la Universidad de Gotemburgo, en un artículo del periódico Svenska Dagbladet.

Los editoriales de los periódicos también han criticado la actitud de "esperar y ver" del gobierno, y varios expertos han expresado su preocupación en un artículo publicado por la Asociación Médica Sueca (Läkartidningen). Para algunos, el gobierno parece dar prioridad a la salud de la economía, no a la población.

"¿Cuántas vidas están dispuestas a sacrificar las autoridades para evitar graves consecuencias para la economía?", dijo el profesor Joacim Rocklöv en un intercambio de correos electrónicos entre expertos al que tuvo acceso la televisión pública SVT.

En Youtube, Lund Marcus Carlsson, profesor de Matemáticas de la Universidad de Lund, describió la estrategia del gobierno como "un experimento demencial con diez millones de personas". En palabras de Carlsson, las autoridades estarían "jugando a la ruleta rusa con la población sueca". "Tengo la sensación de que estamos siendo conducidos como un rebaño de ovejas hacia el desastre", dijo el profesor.

"Línea de acción sostenible"

Anders Tegnell, el epidemiólogo responsable de la prevención y la lucha contra el coronavirus en Suecia, rechaza las críticas de que las acciones de la Agencia de Salud Pública derivan de preocupaciones económicas. Según él, todas las decisiones están siendo evaluadas y actualizadas tan a menudo como la crisis lo requiera.

"Es importante adoptar una línea de acción que sea sostenible y que pueda mantenerse durante un largo período, y es: si estás enfermo, quédate en casa. Es más factible que pedirle a todo el mundo que se quede en casa todo el tiempo, lo que no funcionaría a largo plazo", dice Tegnell.

Los más críticos señalan que Anders Tegnell se ha equivocado antes en su pronóstico: a principios de marzo, evaluó que la epidemia de coronavirus se limitaría a China. El propio Tegnell admitió el fracaso de la predicción.

Otros expertos están de acuerdo con la estrategia sueca adoptada hasta ahora. "No creo que el escenario en Suecia sea tan sombrío, aunque no hay duda de que el país se enfrenta a una situación grave", dijo Tom Britton, profesor de Matemáticas de la Universidad de Estocolmo, a la televisión pública sueca.

"Creo que los suecos escuchan y respetan las instrucciones de las autoridades más que en otros países. Tenemos confianza en la sociedad y en el funcionamiento del Estado", indicó Britton, además de recalcar que Suecia tiene una baja densidad de población lo que significa un riesgo menor de contagio.

Una encuesta publicada esta semana por el periódico Expressen indica que hay un fuerte apoyo público a la decisión de mantener abiertas las guarderías y escuelas primarias. Sólo el 12% de los encuestados piensa que las escuelas deben cerrarse, mientras que el 70% dice estar en contra del cierre.

Según la evaluación del epidemiólogo Tegnell, se espera que el brote de coronavirus alcance su punto máximo en Suecia entre abril y mayo, para luego entrar en una curva descendente. En declaraciones a la televisión pública sueca, también declaró que un nuevo brote de menor intensidad podría ocurrir más tarde en el otoño.

 

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