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Francia

Antes de echarlos del trabajo, les piden que capaciten a sus reemplazantes

Waterman es una de las empresa de Newell Rubbermaid.
Waterman es una de las empresa de Newell Rubbermaid.

La empresa que fabrica las lapiceras Waterman informó que empleados franceses de la firma que están siendo despedidos enseñarán antes cómo hacen su trabajo a sus sucesores polacos. Una huelga se desata en las distintas sedes de la compañía, pese a que sus directivos prometieron una prima que quienes dispensen la formación.

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¿Cinismo, mal gusto, o un mecanismo realista del capitalismo globalizado? La empresa Newell Rubbermaid, que fabrica entre otras cosas las lapiceras Waterman, Parker o Reynolds, ha decidido trasladar su servicio de atención al cliente, ubicado actualmente en la región francesa de la Drôme (sudeste), a Polonia.

Antes de la mudanza, que va a acarrear seis despidos y la supresión de 89 puestos de trabajo en Francia, la dirección de recursos humanos anunció que un grupo de polacos llegaría para capacitarse durante un par de semanas.

"Es chocante para todos. Despedir gente y pedirles que formen a empleados extranjeros; es no tener escrúpulos", denuncia a la salida de la fábrica Jacqueline Morisson, delegada sindical de la CGT.

"El personal no tiene nada en contra de los empleados extranjeros, se los explota como a nosotros, pero el aspecto humano no ha sido tenido en cuenta. La dirección sólo dice: 'si los empleados aceptan, les daremos una prima de mil euros", agrega.

Pese a la oferta, los empleados franceses no acaban de digerir la noticia y el miércoles las distintas sedes del grupo se declararon en huelga.
 

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