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Francia

La máquina expendedora de baguettes, el invento del año

Detalle de publicidad de Pani Vending.
Detalle de publicidad de Pani Vending. DR.

Un panadero gana el prestigioso premio Lepine por su creación de un distribuidor automatizado de pan caliente, que cocina y reparte baguettes en la calle las 24 horas gracias a un sistema de horneado. El sistema, que ya funciona en Francia y en Rusia, apunta a reducir las colas en las panaderías y llevar el típico producto francés a pueblos sin tiendas.

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Jean-Louis Hetch, panadero de Moselle (noreste), ganó este sábado el Concurso Lépine, que premia desde hace 113 una invención francesa. En esta edición 2014, el jurado distinguió al “Pani Vending”, una máquina automatizada capaz de cocer y vender baguettes calientes las 24 horas del día y los siete días de la semana.

Jean-Louis, quien ha patentado el invento con su hermano Jean-Claude, ya ha comercializado una veintena de artefactos en las afueras de París y en Rusia.
“¡Vamos a conquistar el mundo!”, se entusiasma Jean-Louis, que explica que este aparato repleto de tecnología se divide en una cámara de frío que puede mantener a 8 grados varios días unas 120 baguettes precocidas, un horno y un espacio caliente mantenido a 39 grados. Cuando el cliente coloca una moneda de un euro en la ranura, la máquina termina de cocinar el pan en 10 segundos, y listo. El mantenimiento de la máquina se hace a distancia a través de una computadora o un smartphone.

Interrogado sobre si su invento pondrá en peligro puestos de trabajo de panaderos, Jean-Louis rechaza este temor. “No, porque incluso va a perennizar el empleo”, asegura. “Sepa que cuatro de cada cinco pueblos no tiene panadero, que tres panaderías cierran por mes y por departamento. Esto podría quizás ayudar a los panaderos a preservar su actividad en el lugar poniendo ‘Pani Vendings’ en lugares estratégicos para desarrollar su producción”.

Es cierto que serviría para reducir las colas soviéticas que suelen verse en las panaderías francesas. Resta por probar el sabor del producto y, sobre todo, ver si los franceses están dispuestos a renunciar a ese pilar de la cultura francesa que consiste en discutir con la vendedora sobre la cocción (“más dorado”, “blanco”, “aquél”, "no muy cocido"...) del pan en el momento de comprarlo.
 

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